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ANALISTAS 07/05/2026

Centro Democrático a sus 13 años

Con solo 13 años de existencia, el Centro Democrático ha logrado una identidad, sustancia y consistencia que le hacen protagonista de primer orden en la historia republicana de Colombia en el siglo XXI.

A futuro, el Centro Democrático se visiona como genuina empresa política que supera cualquier parecido a mero negocio electoral de coyuntura. Cantera probada de liderazgos femeninos y juveniles, el Centro Democrático ha honrado diferentes canales institucionales de las formas participativas y representativas de la democracia colombiana.

Con tesis de arraigo popular, sin veleidades populistas, ha ganado plebiscitos, consejos municipales de juventud, juntas administradoras locales, concejos, asambleas, cámaras, senado y presidencia.

Ha sido gobierno y oposición, roles que ha ejercido con sentido de responsabilidad social y política.

Promotor de un Estado musculoso y ágil, ajeno al mismo tiempo al raquitismo impotente ante el delito y la ilegalidad, y al gigantismo intervencionista prepotente con la ciudadanía y la sociedad civil, el Centro Democrático ofrece una visión y doctrina de persona, sociedad y Estado que promueve la libertad, sin libertinajes individualistas; la igualdad, sin igualitarismos colectivistas; la fraternidad, sin identitarismos sectarios; la solidaridad, sin asistencialismos quietistas.

Promueve el principio de subsidiariedad al reconocer las bondades de las alianzas público-privadas-sociales para resolver retos de interés común.

Con el sentido común como principio y el bien común como horizonte, el Centro Democrático sabe que sus propuestas programáticas deben blindarse de liderazgos caudillistas, mesiánicos y adanistas; por ello, ha creado canales de diálogo programático con otras colectividades políticas en función de los grandes temas de país.

Hoy, con la sostenibilidad democrática amenazada, el Centro Democrático puede consagrarse y escribir otro importante capítulo de la historia política del país, eligiendo a la primera mujer Presidente de su historia republicana.

Paloma Valencia representa una síntesis de liderazgo femenino, forjado desde la juventud, capaz de integrar realidades que extremistas ideológicos, de derecha e izquierda, han querido vender como categorías binarias mutuamente excluyentes, tales como: seguridad-convivencia, justicia-paz, Estado-mercado, empresario-trabajador, privado-público, autonomía-responsabilidad, tradición-modernidad, identidad-diversidad, crecimiento-sostenibilidad.

Su militancia, dirigencia y simpatizantes están llamados a la unidad constituyente para dar un mandato el próximo 31 de mayo a una propuesta ético-política forjada en el tiempo, consistente y consecuente, liderada por Paloma Valencia, ciudadana siempre al servicio de todos los colombianos, presta a trabajar por esa Colombia de buena voluntad, emprendedora, trabajadora, honesta y pacífica.

Paloma es labrada en las canteras originales del Centro Democrático; no es una aparición de los últimos meses ni un clon forzado cazando votantes desubicados; no funge como mesías ni finge como “ungida por Dios”; no es aventura emocional; representa, sí, una propuesta con actitud y talante democrático para llevar la patria a puertos de democracia sostenible.

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