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ANALISTAS 27/11/2025

La junta directiva ahogada en datos: por qué 200 páginas en 48 horas

Alfredo Enrione
Profesor y director del Centro de Gobierno Corporativo y Sociedad del ESE Business School en Chile

Son las 6:30 a.m. de un lunes. María Elena, miembro de junta de una empresa familiar peruana, toma un café en el salón VIP del aeropuerto, intentando revisar por tercera vez el paquete de 180 páginas que recibió el viernes a última hora. La reunión de junta directiva es mañana y apenas ha logrado leer los títulos de las secciones principales y un tercio del paquete. A su lado, el CEO de una multinacional brasileña vive la misma pesadilla: 220 páginas de reportes financieros, análisis de mercado y presentaciones que debe “dominar” para la sesión de esta tarde.

¿Le suena familiar? Bienvenidos al absurdo ritual de la junta directiva moderna, donde la cantidad de información se confunde peligrosamente con la calidad de la supervisión.

La ilusión de la información completa

Muchos equipos ejecutivos en conjunto con sus propias juntas directivas han perfeccionado el arte de la sobredocumentación. Bajo la premisa de “mejor que sobre a que falte”, las juntas directivas latinoamericanas reciben montañas de datos que nadie procesa adecuadamente. El resultado es paradójico: miembros de junta tomando decisiones basadas en impresiones superficiales de documentos que apenas tuvieron tiempo de hojear.

La experiencia práctica muestra que las juntas directivas más efectivas no son las que reciben más información, sino las que reciben la información correcta, en el formato correcto, en el momento correcto. Sin embargo, en América Latina seguimos confundiendo volumen con valor.

El síndrome del miembro de junta detective

Cuando un miembro de junta recibe 200 páginas 48 horas antes de la reunión, se convierte involuntariamente en detective. Debe buscar patrones, identificar inconsistencias, conectar información dispersa entre diferentes reportes y extraer insights estratégicos mientras navega entre datos operativos irrelevantes para su función.

Este proceso agota la capacidad cognitiva antes de que comience la reunión real. Los miembros de junta llegan mentalmente cansados, habiendo gastado su energía intelectual en procesar información en lugar de aplicar su juicio estratégico a las decisiones que realmente importan.

El costo oculto del procesamiento

En empresas familiares latinoamericanas, este problema se agudiza. Los equipos ejecutivos, bien intencionados, incluyen “toda la información relevante” para demostrar transparencia. El resultado: reportes que mezclan indicadores operativos críticos con actualizaciones rutinarias, análisis estratégicos profundos con reportes de cumplimiento administrativo.

Algunos de los miembros de junta más experimentados desarrollan estrategias de supervivencia: leen solo las primeras páginas, se enfocan únicamente en los números, o delegan la revisión en asistentes. Ninguna de estas estrategias mejora la calidad de la supervisión.

La ventaja competitiva de la síntesis inteligente

Las juntas directivas más efectivas han adoptado un enfoque radical: menos información, más insight. Limitan los reportes previos a máximo 20 páginas de información verdaderamente estratégica, complementada con anexos y profundización específica durante la reunión.

Esta disciplina obliga a los equipos ejecutivos a identificar qué información es realmente crítica para las decisiones de la junta directiva, mejorando tanto la preparación como la calidad del debate.

Adaptación al contexto latinoamericano

En nuestra región, donde muchos miembros de junta combinan múltiples compromisos profesionales, la eficiencia informativa se vuelve crítica. Las juntas directivas familiares exitosas han implementado “reportes ejecutivos” de máximo 10 páginas, con apéndices disponibles solo para consulta específica.

Esta práctica no reduce la supervisión; la intensifica. Al forzar la síntesis, se mejora tanto la preparación del equipo ejecutivo como el enfoque de la junta directiva en lo verdaderamente estratégico.

Para reflexionar en su junta directiva:

Vale la pena preguntarse cuántas horas dedican sus miembros de junta a procesar información versus a aplicar su juicio estratégico; si sus miembros de junta pueden identificar las tres decisiones más importantes de cada reunión sin revisar documentos; y si su equipo ejecutivo sabe distinguir entre información para decisión e información para contexto.

La efectividad de una junta directiva no se mide por la cantidad de información que procesa, sino por la calidad de las decisiones que toma con la información correcta.

P.D. La próxima vez que prepare el reporte para su junta directiva, pregúntese: ¿Estoy facilitando mejores decisiones o creando la ilusión de estar bien informados?

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