Definir cuál es el problema en una organización o en una situación de negocio es uno de los retos más desafiantes para un directivo. Una vez identificado el problema, encontrar la solución es mucho más fácil. Y Leo Messi supo identificar el problema del Fútbol Club Barcelona con la misma facilidad con la que marca goles.

Leo explicó con franqueza los argumentos por los que quiso irse del Barça y los motivos por los que luego decidió dar marcha atrás. Puso en evidencia los descuidos de un club que lleva demasiado tiempo a la deriva, con una política errática de fichajes, con improvisados cambios de entrenador y con un vestuario enfrentado con directivos y cuerpo técnico. Pero todo eso no es más que la punta del iceberg del problema fundamental.

El problema del Barça es la directiva, señaló Messi en una entrevista concedida al medio digital Goal. El astro argentino criticó de manera contundente al presidente, a la junta directiva y a la dirección deportiva. Manifestó que “no hay proyecto ni hay nada” y ese mensaje se difundió rápidamente por todos los rincones del planeta. Es difícil entender el éxito de un club en el que el presidente y la estrella y capitán del equipo no se hablan.

El propio Leo es uno de los perjudicados porque quiso abandonar el club y no pudo. Antepuso su lealtad al equipo para no ir a juicio, confesó el sufrimiento de toda la temporada y resaltó que seguirá compitiendo como siempre. Sin embargo, dejó la puerta abierta para irse el año que viene, cuando la situación contractual sea diferente. Por otra parte, las elecciones para la presidencia del club se celebrarán durante la segunda quincena de marzo y el que acuda a las urnas respaldado por Messi y asegurando su continuidad será con seguridad el nuevo presidente del equipo blaugrana.

Hay que tener en cuenta que los éxitos del Barça no dejan de producir, como dicen los economistas, “externalidades” positivas. Según un informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers, el F.C. Barcelona generó una actividad económica durante la temporada 2018/19 que se tradujo en 1.191 millones de euros para la Ciudad Condal, equivalentes a 1,46% del PIB de la ciudad, con casi 19.500 puestos de trabajo y una recaudación fiscal de 366 millones.

Sin embargo, existen otros elementos necesarios para tener éxito como club deportivo: una cultura organizacional propia con una misión clara y definida, junto con valores corporativos que permitan promover la excelencia y actuar como un filtro a la hora de tomar decisiones. Esa declaración de principios permite definir los “porqué” y los “cómo”. Permite tener conciencia del camino que se recorre y, lo más importante, ayuda a mantener aglutinada y organizada a la comunidad de fans y seguidores.

Para poner por obra todas estas actividades no solo hay que tener visión en la cancha, sino también fuera de ella. Incluso, es más importante esta última por su alta complejidad, pues además confluyen diferentes actores: gobiernos, federaciones y confederaciones, ligas, clubes, jugadores, patrocinadores, fabricantes de prendas deportivas, medios de comunicación e inversionistas a los que hay que articular para conseguir los resultados esperados.

En consecuencia, para que un club de fútbol sea exitoso y perdure en el tiempo es imprescindible contar con un cuerpo directivo de altura. Por eso, Messi tiene razón.