.
Analistas 24/09/2018

La reputación comienza con los empleados

Alfonso Aza Jácome
Profesor de Inalde Business School
La República Más

Dicen que donde mejor nos conocen es en la propia casa, aunque soy de la opinión de que también los amigos de toda la vida tienen la radiografía de nuestra personalidad.

Si quieres saber cuáles son tus puntos fuertes o qué debes mejorar, puedes hacer el experimento de preguntarle a tu cónyuge o, mejor aún, a tu mejor amigo o amiga.

La razón es simple: nos han visto en las buenas y en las malas; conocen nuestras virtudes, incluso las que no se nos pasan por la cabeza y, por supuesto, saben muy bien cuáles son nuestros defectos. La ventaja del buen amigo es que lo puede hacer sin el apasionamiento del cónyuge a la hora de corregir.

Siguiendo con el símil, para construir una buena reputación en el mundo de los negocios, debemos tener claro que los que mejor nos conocen son con quienes trabajamos en la propia empresa: los empleados. Por tanto, son también los que mejor nos pueden ayudar a mejorar. Y de esta realidad se derivan muchas consecuencias poderosas…

Para ilustrarlo usaré una vieja fábula de Charles Peguy sobre el sentido del trabajo. Durante la Edad Media, cerca de Chartres en Francia había tres canteros que se dedicaban a picar piedra.

Un viajero curioso que pasaba por el camino abordó a cada uno de ellos y les preguntó a qué se dedicaban: el primero, sorprendido por lo evidente de la respuesta, no hizo sino refunfuñar mostrando que estaba picando piedra; el segundo, con un poco más de visión, alcanzó a explicar que con su trabajo llevaba el pan a su casa; solo el tercero fue capaz de responder entusiasmado que estaba levantando una catedral.

La acción es siempre la misma, pero el sentido es diferente para cada uno de los tres picapedreros. Las tres respuestas muestran no solo la motivación sino la capacidad de darle sentido al trabajo, incluso al más extenuante y rutinario.

Así que debemos averiguar si hemos sabido transmitir adecuadamente a los empleados o colaboradores el sentido del trabajo. Cuando un empleado lo descubre, adquiere una fuerza transformadora que lo convierte en una persona motivada por lo que hace y, por supuesto, es capaz de disfrutar todo lo que hace.

Sin embargo, los empleados solo se comprometerán si sienten que son parte del proceso de transformación; por eso es muy importante la comunicación interna como herramienta para promover el diálogo.

Es por medio de la conversación como se resuelven los problemas y se encuentran las soluciones. Como dice un amigo: hablando se entiende la gente.

Por eso, no sientan que pierden el tiempo cuando conversan con un colaborador. Del mismo modo, es imprescindible la creación de un clima de confianza en el que todos los empleados se expresen libremente y sin miedo.

No solo se trata de que los empleados comprendan la razón de ser de la compañía, sino de que crean en la organización y compartan sus valores. Conseguir que las personas crean en el proyecto es un desafío muy complejo, pero también muy poderoso.

En resumen, darle sentido al trabajo y sentirse protagonista gracias al diálogo en el trabajo y la confianza entre los empleados y directivos son condiciones necesarias para conseguir el alineamiento de la organización que tanto fortalece la reputación de la empresa. Y es que, al final, los empleados son vistos como los principales embajadores externos de su marca.