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Analistas 06/11/2021

¿Ganas lo que vales?

Alfonso Aza Jácome
Profesor de Inalde Business School

A finales de agosto de este año, el Manchester United concretó el fichaje de Cristiano Ronaldo, futbolista de 36 años, a quien ofrecieron un contrato con el que va a ser el jugador mejor pagado de todo el equipo. El portugués cobrará algo más de US$35 millones al año, que equivale, más o menos, a $360 millones ¡al día! Por cierto, estas ganancias se refieren exclusivamente al salario antes de impuestos por jugar fútbol con su nuevo club y no incluyen otros ingresos como contratos comerciales o de publicidad. Cualquier persona normal, con un salario promedio, debería trabajar algo más de 2.000 años para conseguir el mismo ingreso anual de CR7. O sea, si hubiera comenzado a trabajar en el año 21 d.C. hoy estaría cerca de conseguirlo.

De otra parte, la realidad nos presenta un enorme grupo de profesionales y trabajadores que todos los días ponen su vida al servicio de los demás como médicos, enfermeras, maestros, policías, cuidadores, bomberos y un largo etcétera a los que hemos aprendido a valorar especialmente durante la pandemia y a quienes les corresponde un salario infinitamente menor que el de CR7.

¿Deberíamos hacer algo para evitar esa desigualdad? ¿Es algo incorrecto? ¿Está mal que Cristiano Ronaldo gane tanto dinero? Aunque pueda parecernos mal, por lo general, casi nadie se extraña de que un futbolista gane más que un enfermero. Sin embargo, con esta situación tan disímil, se ponen en tela de juicio algunos de los presupuestos básicos de la economía de mercado. En primer lugar, ya no parece tan obvio el principio de que lo único que realmente importa es que las decisiones entre vendedor y comprador sean fruto de una voluntad libre. Aunque el equipo inglés esté dispuesto a pagar esa suma de dinero por el futbolista, muchos podrán pensar que esa cantidad es un gran despilfarro y, por tanto, una injusticia social.

En segundo lugar, aunque normalmente nos quejamos de pagar demasiados impuestos, en este caso en particular, no nos parece tan mal que el portugués tenga que pagar una cifra elevada, pues lo percibimos como una forma de devolver a la sociedad todo lo que ha recibido en recompensa por sus éxitos deportivos.

Sin embargo, no podemos olvidar que el factor suerte también es relevante. Cristiano Ronaldo no ha llegado a su posición únicamente por su esfuerzo. Por mucho que se haya comprometido durante todos estos años con extenuantes entrenamientos y un régimen de comidas propio de un faquir, al final CR7 no escogió ni el país, ni la familia en la que nació. Es innegable que ha trabajado y ejercitado su talento, pero también es cierto que tuvo la fortuna de nacer con unas capacidades destacadas en una sociedad que las valora, y derrama con generosidad enormes sumas de dinero sobre las estrellas del fútbol mundial.

Cristiano Ronaldo seguramente no necesitará un Estado que vele por sus necesidades y solo reclamará libertad. Pero, evidentemente, no cabe la misma regla para todos. Una sociedad sana debería ser capaz de garantizar unas reglas justas para que todos sean acompañados en el recorrido de sus vidas, no solo para asegurar sus necesidades básicas, sino para que puedan dar lo mejor de sí. De esta forma, podremos tener más “Cristianos Ronaldos” pero, sobre todo y más importante, mejores profesionales al servicio de los demás en su trabajo cotidiano.