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Analistas 29/12/2023

Comunidades Energéticas

Alexandra Hernández Saravia
Presidente ejecutiva SER Colombia

Destrabar la transición energética es uno de los principales objetivos trazados por el Gobierno Nacional, pero los proyectos del sector que debían tomar dos años, actualmente tardan entre tres y seis años para entrar en operación. Las renovables van a paso de tortuga y acelerarlas depende, en gran medida, de construir un relacionamiento distinto entre las comunidades, autoridades y las empresas.

Según datos de XM, en los últimos años ingresaron al sistema alrededor de 0,42 GW al mercado, algo muy por debajo de lo esperado; en 2021 ingresó apenas 7% de la nueva capacidad esperada; en 2022 cerca de 28% y en 2023 tan solo 24%.

Hoy tenemos un portafolio de 113 proyectos (5,5 GW) en etapa de desarrollo para estos dos años, y cientos de trámites pendientes en 20 departamentos del país.

Y un posible motor está al alcance del sector. Existen fórmulas económicas y limpias para continuar impulsando la mayor articulación entre autoridades, comunidades vecinas y empresas, con el fin de avanzar en la implementación de los proyectos del plan de inversiones 2024-2025 y destrabar trámites atrasados.

La alternativa consiste en estructurar un banco de proyectos renovables, articular asistencia técnica, facilitar relacionamiento con fuentes de financiación, e impulsar el desarrollo normativo. Todo ello para apalancar la creación y operación sostenible de comunidades energéticas.

Bajo este modelo, grupos de personas de forma voluntaria, ponen en común sus respectivos recursos para apoyar la generación de electricidad y, en lo posible, que esta energía sea insumo de proyectos productivos que promuevan la inclusión social, ya sea en áreas vecinas, o no, de los proyectos de generación de mediana y gran escala. Un camino para que la energía tenga propósito.

Las comunidades energéticas son un vehículo para SER aliados de los proyectos de las empresas y un puente de relacionamiento con las autoridades energéticas y el Gobierno Nacional. Vale la pena trabajar para superar los desafíos que enfrentan.

En casos como el de la iniciativa TERRA en el Copey, la comunidad indígena Arhuaca en asocio con la empresa GreenWood Energy, se involucró desde etapas tempranas de la estructuración del parque solar y participará de las utilidades del proyecto durante su operación. Y todo esto porque la rentabilidad y la responsabilidad social no son incompatibles.

De hecho, muchas otras empresas han demostrado que es posible lograr un equilibrio entre la obtención de beneficios y la contribución positiva a la sociedad y al medio ambiente. Las comunidades energéticas son un instrumento poderoso para SER energía que une y para avanzar hacia una transición con inclusión social. Energía con propósito.

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