Todo club grande llega a un punto en el que deja de comprar jugadores y empieza a comprar símbolos. El Real Madrid lo entendió con los galácticos: cada fichaje era un refuerzo deportivo, pero también un mensaje al mercado, a los rivales y a la afición. Esta semana, Anthropic firmó su propio Zidane
Periodistas que se autodenominan independientes y quienes llevan años vendiendo una imagen pública cuidadosamente labrada ven cómo su prestigio se va deteriorando producto de su ideología y ceguera intelectual