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Analistas 11/05/2021

Liderar con talante ético

Alejandro Moreno Salamanca
Director general Inalde Business School

Los empresarios y directivos afrontamos una de las mayores responsabilidades de cara a la recuperación y al crecimiento de las empresas y de la anhelada justicia social. En medio de las dificultades y la tormenta que nos ha traído la actual coyuntura, estamos llamados a liderar e impulsar con entusiasmo, valentía y sentido humano a nuestros equipos que con abnegación y entrega han sido un soporte fundamental para la supervivencia de nuestras organizaciones.

A pesar de la incertidumbre que vivimos hace más de un año en Colombia, hemos sabido salir adelante. El carácter, el temperamento y los valores y virtudes son factores determinantes para afrontar un presente lleno de obstáculos, con miras a un futuro sostenible y promisorio para nuestras empresas, nuestras familias y para el país. En eso consiste el talante ético del directivo, el cual permite encarar el peligro y las dificultades. Con todo y los temores naturales que podemos sentir en las actuales circunstancias, debemos encarar los desafíos que trae consigo este nuevo tiempo.

Es necesario que reflexionemos acerca del esfuerzo y su paradójica correlación con la felicidad. Aquellos retos que parecían insuperables y que nos hacían sentir una profunda agonía empresarial, son los mismos que, una vez los superamos, nos traen satisfacciones interiores de alto retorno. En la superación de la adversidad el directivo encuentra gozo y propósito.

Debemos trabajar sin pausa y de manera ardua en la concreción de un propósito superior. La búsqueda del bien común y el servicio con amor para construir una sociedad más justa deben ser asuntos prioritarios. Los empresarios y directivos debemos ser conscientes de nuestros privilegios y procurar transformar la sociedad en un lugar cada día más humano.

Liderar con talante ético es procurar siempre y en todo momento hacer lo correcto. Es liderar con el ejemplo. Nuestras acciones tienen una repercusión inmediata en la organización y consecuencias definitivas para el entorno y la sociedad. La empresa es, hoy en día, la institución con mayor influencia social. De nosotros, los líderes empresariales, depende que este impacto sea positivo.

Simon Sinek, en su libro “Leaders eat last”, expone cómo los líderes además de enfrentar el peligro y ofrecer un mejor futuro a nuestros equipos, debemos aceptar con alegría y humildad, e incluso buscar, como el buen capitán de un barco, muchas veces estar al final en la cadena de beneficios. El líder, padre de familia, o cabeza de cualquier organización debe sentir el llamado a ofrecer toda la seguridad que le sea posible a su familia, a su comunidad y a su empresa, en especial en la crisis, cuando hay que tomar decisiones difíciles.

Liderar con talante ético exige esfuerzo y determinación, así como una apertura constante a descubrir que las organizaciones están conformadas por seres humanos, racionales y también emocionales. La pandemia y la actual coyuntura han traído consecuencias no solo para la salud fisiológica de los colaboradores, sino también para el bienestar psicológico y psiquiátrico de quienes nos rodean. Los líderes debemos aprender a reconocer esas nuevas realidades, vacíos y riesgos en nuestros empleados para proveer no solo el cuidado biológico sino emocional e integral de los miembros de nuestra comunidad.

El mundo está carente; las economías se han visto fuertemente golpeadas. La sociedad reclama líderes de organizaciones con espíritu noble y altruista que cumplan un papel transformador. Este es el momento de liderar con el ejemplo, de esforzarnos por el bien común, de respetar y promover la dignidad de cada persona, de cooperar y competir al mismo tiempo, de escuchar, de dialogar, de mantener firme la esperanza; de liderar con talante ético.