Analistas 15/08/2020

Un tiempo de purificación

Son muchos los efectos que la pandemia puede tener sobre nosotros, como el desánimo y el cansancio mental que muchos pueden sentir después de varios meses encerrados en sus apartamentos y trabajando desde la casa. Me incluyo en esta experiencia. He sido muy riguroso en mi encierro, y durante meses he trabajado sin parar, pasando muchas horas en reuniones virtuales. Hay días donde siento cansancio mental y desánimo, síntomas de aquella experiencia del invierno de la vida que estamos cruzando como humanidad.

Estoy interpretando lo que nos está pasando como una experiencia liminal, que en las culturas ancestrales coincide con un periodo de transformación y purificación; o sea, como un pasaje de un estado a otro, de un equilibrio viejo a uno nuevo. Muchas veces estos momentos son marcados por un rito de pasaje. El antropólogo Víctor Turner, por ejemplo, relata el rito de pasaje que viven los jóvenes adolescentes de la tribu Ndembu en Zambia cuando se hacen adultos. Para volverse hombres tienen que separarse de su comunidad, dejando atrás al pueblo donde han vivido durante toda su vida, y entran a la selva. Es decir, ingresan a una zona liminal, donde ya no son niños, pero tampoco son adultos. Esta zona de transformación es también un campo de posibilidades, donde nuevas ideas y configuraciones pueden emerger.

Durante este tiempo de transformación, los novatos aprenden las habilidades de los adultos, y viven ritos de iniciación como la circuncisión. Una vez que se han convertido en hombres, vuelven a integrarse a su comunidad. Durante el periodo en el que viven en la zona liminal su identidad se transforma. Cuando llega el momento de reunirse nuevamente con su comunidad, ya son otros.

En las comunidades nativas americanas se destaca la importancia de purificarse antes de poder entrar en el espacio sagrado de las ceremonias. Es esta, por ejemplo, la función de las cabañas de sudor donde nuestro espíritu se puede liberar de impuridades que recogió por el camino. Estas impuridades, por ejemplo, pueden ser creencias que crean confusión porque son expresión de nuestro ego y no de nuestra esencia. Ceremonias y ritos de pasaje marcan el ciclo de la vida, y reflejan lo que también pasa en la naturaleza. La naturaleza entra en su zona liminal cuando llega el invierno; el sueño de la naturaleza que anticipa y permite la nueva primavera. Es el letargo que cíclicamente viven algunos animales, como la serpiente, que se esconde y parece morir mientras renueva y cambia su piel. Es la semilla que muere bajo la tierra para dar vida a una planta o un árbol. Este ciclo de la naturaleza es un “dejar ir” que prepara la llegada del futuro que quiere emerger. También este momento pasará porque después de cada invierno siempre llega la primavera. Debemos aprovechar este momento, para entender qué es lo que tenemos que dejar y acoger el futuro que quiere emerger.