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Solidaridad y cooperación

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Aldo Civico - aldo@aldocivico.com Antropólogo y estratega de liderazgo

Nos ha llegado la hora de la solidaridad y de la cooperación. Hay que revisar valores, prioridades, y prácticas empresariales para adaptarnos a un virus disruptivo que amenaza el bienestar social y económico de los países. No vamos a salir ilesos de esta pandemia. A todos nos va a afectar esta crisis. El “cuanto” y el “cómo” nos afectará, dependerá mucho de la responsabilidad con la cual cada uno de nosotros asuma hoy este desafío.

Nos va a ir mejor si hacemos de la solidaridad y de la cooperación valores que guíen nuestras decisiones en los próximos meses. Las utilidades y la responsabilidad exclusiva hacia los accionistas no pueden ser, en este momento, lo que siga inspirando las decisiones de las empresas. Hay que cambiar el enfoque de los accionistas al bienestar de todas las partes interesadas; los empleados, los trabajadores, los contratistas, los clientes. Las utilidades de los años previos serán hoy necesarias para cuidar el bien común. Hoy se puede ver como un gasto. Mañana resultará ser la mejor inversión para nuestro futuro.

De hecho, el interés personal no es la motivación exclusiva que mueve a los seres humanos. Como muchas veces lo resaltan los momentos de crisis, nos mueve también el deseo y la necesidad de cuidar al otro. Finalmente, experimentamos plenitud en la vida cuando nos dedicamos a un propósito superior, que nos trasciende y que supera los intereses individuales y privados.

El mismo Adam Smith, el filósofo del capitalismo, enfatizó una ética basada en nuestra habilidad de empatía. Desafortunadamente, es una lección que se fue perdiendo en las prácticas económicas de la modernidad. Efectivamente el capitalismo demostró no solamente ser capaz de crear riqueza, sino también desigualdad y pobreza. En su libro Capitalismo Consciente, John Mackey, gerente de Whole Foods, y el académico Raj Sisodia, resaltan que el mito de que la maximización de ganancias es el único propósito de los negocios ha hecho un daño enorme a la reputación del capitalismo y a la legitimidad de los negocios en la sociedad. Escriben los dos autores “Necesitamos recuperar la narrativa y restaurarla a su verdadera esencia: que el propósito de los negocios es mejorar nuestras vidas y crear valor para las partes interesadas”.

Esta frase parece estar escrita para estos tiempos de pandemia global. Hoy los dueños y los gerentes de las empresas están llamados a desarrollar un liderazgo de servicio. Observa Robert K. Greenleaf en su ensayo El servidor como líder, “Un nuevo principio moral está emergiendo que sostiene la única autoridad que merece nuestro apoyo es la que es libre y conscientemente dada al líder por los seguidores, como respuesta y en proporción directa a la evidente y clara talla del líder como servidor”. Este es hoy el desafío, la tarea, y la oportunidad. ¿Seremos capaces de despertar a esta realidad?

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