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Analistas 24/08/2019

Más ocio para rendimiento más alto

Aldo Civico
Antropólogo y estratega de liderazgo

Estuve donde el médico para mi chequeo anual. El doctor me felicitó porque mi cuadro de salud fue bueno, mejor que el del año pasado. Hasta me dijo que las señales de estrés que tenía habían desaparecido. Pero no todo estaba perfecto. En la pantalla de su computador me mostró un diagrama de mi cerebro, y me indicó que tenía áreas que señalaban un agotamiento emocional. No estaba teniendo un sueño reparador. Me prescribió un prebiótico con fósforo y más ocio.

El agotamiento es un mal contemporáneo. Pasa cuando pierdes el equilibrio entre lo que das y lo que recibes. Estudios muestran que mucha vez el agotamiento depende de la cultura organizacional de la empresa donde trabajas. De hecho, está demostrado que los empleados de empresas que fomentan las vacaciones están más contentos y tienen un rendimiento más alto, comparados con aquellos que trabajan en organizaciones donde las vacaciones no se recomiendan. Además, hay factores como el miedo, la culpa, y las presiones laborales que fomentan el agotamiento emocional; el miedo a quedarse atrás, a ser excluidos de decisiones u oportunidades importantes, al costo monetario que puede significar irse de vacaciones. Hay quienes sienten culpa por dejar la oficina por temor a que el equipo se quede con demasiada carga de trabajo; o por permitirse unas vacaciones cuando otros en la organización no pueden.

Otros pueden sentir preocupación porque ausentarse del trabajo puede ser interpretado como una falta de compromiso, o tienen el miedo de ser reemplazados, o se sienten obligados a revisar y contestar correos de trabajo, aun estando en vacaciones. En otras palabras, el agotamiento emocional lleva a un rendimiento más bajo, al mismo tiempo que erosiona la motivación.

Por el contrario, el ocio es una dimensión importante para la creatividad y el rendimiento. De hecho, es durante los momentos de ocio cuando se forman nuevas rutas neuronales, algo así como cuando los músculos crecen y se sanan al descansar después del ejercicio. Por ejemplo, el filósofo alemán Walter Benjamin, en su ensayo The Storyteller, argumenta que el ocio tiene una relación positiva con la literatura. De hecho, dice el filósofo, la creatividad requiere de la relajación, sin la cual no es posible asimilar. Para Benjamin, ocio y relajación son sinónimos. El psicoanalista Oliver Sacks, cada día después del almuerzo, caminaba alrededor de la cuadra y tocaba el piano durante varios minutos. Albert Einstein salía de su oficina en Princeton cada día a las diez y media de la mañana para caminar y dedicaba mucho tiempo a navegar. Charles Dickens dejaba su escritorio a las dos de la tarde cada día para caminar por las calles de Londres. El ocio debería ser una actividad diaria.

Necesitas hacer espacio para que tu genio fluya. Las ideas que pueden llevar a tu carrera, negocio, o vida personal al próximo nivel, llegan durante momentos de ocio, caminando en la naturaleza, tomando un café, admirando un paisaje, meditando. Porque la creatividad es posible cuando estamos relajados, disfrutando. Es mi experiencia también. Las mejores ideas y decisiones las tomé durante el ocio. Me despedí de mi médico con el compromiso de hacer del ocio un hábito positivo en mi vida.