Analistas 07/11/2020

Más allá del ego

Esta semana me encontré con Santiago Jaramillo, un querido amigo, gerente en Medellín del grupo Movalto, una empresa familiar con más de 400 empleados. Hacía bastante tiempo que no hablábamos, y alrededor de una buena comida, acompañada por un excelente vino, hablamos de su experiencia cómo líder empresarial durante la pandemia. Me contó que al comienzo de la pandemia se encontraba en su finca, a las afueras de Medellín.

Un día, durante un apagón, en la oscuridad, empezó a meditar, explorando cómo podría acompañar y apoyar a los directivos de su organización,
En el transcurso de su experiencia, Santiago, que hoy tiene 40 años, ha venido apreciando la importancia de desarrollar su núcleo interno, entendiendo que la calidad de las emociones, pensamientos y valores determina la calidad de las relaciones y el rendimiento. Ha estudiado Qi-Gong con maestros en Costa Rica, España y Colombia. Además, Santiago es consciente de la unidad fundamental entre mente y cuerpo, y se ha vuelto un aficionado de las maratones; es cuando corre, desafiando los límites de su resistencia física, que muchas veces logra una gran claridad mental. Este entrenamiento físico y mental lo ha preparado para los desafíos y la incertidumbre de este año.

Convencido que una responsabilidad fundamental de un gerente es el desarrollo del talento humano de una empresa, meditando en medio del apagón, metáfora además de la oscuridad que la pandemia ha traído, Santiago se preguntó cómo hubiera podido acompañar y apoyar a su equipo que rápidamente tenía que adaptarse al teletrabajo y al impacto económico que la pandemia podría significar para la empresa.

“Fue así que tuve la idea de enviar días tras días sugerencias de prácticas y tips que pudieran fomentar la calma y la capacidad de conexión”. De hecho, es desde la calma y la conexión que podemos tener la creatividad para encontrar soluciones adecuadas a los desafíos más grandes. Hoy, mirando los resultados, Santiago siente la satisfacción de haber podido retener a todos sus empleados y haber podido mantener gran parte de los objetivos financieros para este año.

Santiago Jaramillo encarna un modelo de liderazgo que, cada vez más, se está abriendo camino en las empresas. Se trata de un liderazgo que es opuesto al modelo vertical, autoritario, pedante que ha marcado durante décadas a la cultura empresarial y que, en cambio, se radica en la ética, el altruismo, la empatía, la sostenibilidad y la colaboración generativa.

Es un liderazgo que opera fuera de los límites del ego y de la arrogancia. Comprometidos con su propio desarrollo personal, son líderes con consciencia social y a quienes les importa el bien común. Por eso, alimentan su liderazgo no solamente a través del conocimiento, sino también fomentando la inteligencia emocional y espiritual. Bajo este modelo de liderazgo, los directivos no solo logran resultados extraordinarios, aún durante tiempos difíciles, sino también una profunda satisfacción personal.