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Manejo del cambio: un buen desafío

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El cambio es una constante hoy en la vida de las empresas. Su manejo es complejo y el resultado no está garantizado. De hecho, son una minoría las empresas que son exitosas en el manejo del cambio. Una investigación de Gartner revela que la empresa promedio ha padecido hasta cinco cambios en los últimos tres años. El 73% de las organizaciones espera más cambio en los próximos años, y solo una pequeña minoría espera que el ritmo del cambio se desacelere. Además, solo un tercio de los esfuerzos de cambio resultan en éxitos concretos, 16% muestra resultados mixtos y la mitad termina en fallas. Vale entonces la pena preguntarse cuál debe ser el liderazgo adecuado para el manejo del cambio.

En las conversaciones de coaching que tengo con altos ejecutivos en distintos países del mundo, la condición del cambio es una experiencia constante y su manejo uno de sus grandes desafíos. Quienes logran manejarlo con madurez ejecutiva logran balancear los beneficios del orden y de la estabilidad con los beneficios de la flexibilidad, el cambio, y el crecimiento. Además, un proceso de coaching los puede ayudar a mantener el enfoque y al mismo tiempo estar abiertos para explorar nuevos procesos y nuevas prioridades. Por el contrario, quienes no demuestran tener la suficiente flexibilidad, agilidad emocional, y empatía resisten al cambio, lo que tiene un costo en términos de alto rendimiento y de armonía de los equipos, además que aumenta los niveles de estrés.

Aumentar la confianza en el manejo del cambio en los dirigentes significa también tener en cuenta el rasgo de liderazgo de cada ejecutivo. Por ejemplo, quienes son más animadores, pueden ver el cambio como una amenaza al éxito logrado. A quienes tienen el rasgo de pensadores, por otro lado, les cuesta dejar al lado sus teorías y asunciones. Por eso el cambio les puede dificultar la colaboración. Quienes son perfeccionistas, y por eso les gusta tener la razón, le tienen miedo a la equivocación, una oportunidad que los cambios pueden representar. Quienes tienen más un perfil de mediadores, y por eso privilegian la armonía, le temen a los conflictos que el cambio pueda traer. “No me gusta cuando la gente trata de obligarme a cambiar”, me dijo una vez un ejecutivo. En otras palabras, el cambio es un desafío, pero también representa una oportunidad para una mejora de la cultura organizacional necesaria, fortalecer vínculos de colaboración, fortalecer las habilidades de liderazgo, innovar y prosperar.

Un manejo exitoso del cambio requiere dejar ir lo que ha sido, como las prácticas y las modalidades del pasado, y al mismo tiempo acoger lo que se viene, reconociendo y conectándose con el futuro que quiere emerger. Por eso el enfoque que una empresa no puede perder es la claridad del porqué el cambio es necesario, o sea su propósito, y aumentar la calidad de la escucha, profundizando entre todos la colaboración efectiva.

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