Analistas

Sin productividad no hay progreso

El mes pasado, XP Securities organizó un evento de mercados para inversionistas internacionales en Bogotá. Los inversionistas tuvieron la posibilidad de oír las visiones sobre el futuro del país de parte de las delegaciones del Ministerio de Hacienda, del Ministerio de Minas, de la Bolsa de Colombia, de Ecopetrol, del Congreso de la República, de la comunidad local de analistas, del expresidente Uribe, y de expertos nacionales en productividad.

Para esta columna me quiero enfocar en el tema de la productividad. Rosario Córdoba, presidente del Consejo Nacional de Productividad, le presentó al público un clarísimo diagnóstico de las razones que hay para explicar los problemas de crecimiento que continúa teniendo Colombia. Rosario mostraba en su presentación cómo la formación bruta de capital se había incrementado en casi 300% entre 2000 y 2015, pero cómo al mismo tiempo la productividad total de los factores no había crecido entre 2000 y 2015. Así como lo leen, la productividad no creció ni una milésima durante 15 años en Colombia.

Mirando los datos de crecimiento en forma desagregada, entre 2000 y 2012 le economía de Colombia se expandió un promedio de 4,2% por año. 1,5 puntos porcentuales de ese crecimiento se debió al incremento del capital físico, 2,5 puntos porcentuales se debió al crecimiento del empleo, y 0,2% se debió al crecimiento de la productividad. Comparando a Colombia con China, del promedio de crecimiento anual de China, que fue de 9,7% a/a entre 2000 y 2012, 5 puntos porcentuales se debieron a la productividad, 3,7 puntos porcentuales al incremento del capital físico, y 1 punto porcentual al incremento del empleo.

En términos de la productividad por persona empleada en dólares constantes, un trabajador de EE.UU. pasó de producir US$38.000  en productos y servicios en 1950 a producir US$118.960 en 2016, mientras que un trabajador colombiano pasó de producir US$12.000 en 1950 a producir US$27.487 en productos y servicios en 2016. Mejor dicho, en promedio, hoy en día se necesitan 4,3 trabajadores colombianos para producir lo mismo que produce un trabajador norteamericano.

Estos datos son la realidad. Solo hay dos opciones. O creer en lo datos, o entrar en negación, porque muchos colombianos seguimos enfrascados en la idea de que somos mejores trabajadores que en otras latitudes porque somos “recursivos” y “echados pa’lante”. Para los que decidimos aceptar la realidad y queremos hacer algo para arreglar la situación actual, Rosario presenta tres recomendaciones. Primero, es necesario trabajar más para disminuir la ineficiencia del sistema tributario. Específicamente, se necesita lograr que más personas paguen impuestos para que así las empresas paguen menos.

Segundo, decir que Colombia es una economía abierta es un mito urbano. Hoy en día el comercio exterior pesa 30,8% del PIB, apenas un poco más que 27% que pesaba en 1989, antes de la apertura económica. Más grave aún, 76% de los bienes que se importan en Colombia son sujetos de barreras no arancelarias. Por último, existen barreras inmensas en el mercado laboral. En Colombia sigue siendo muy costoso despedir empleados, y hasta que no se disminuya este costo, las empresas continuarán reacias a contratar, porque el costo del despido es prohibitivo. El diagnóstico es claro. Toca ver si tenemos la capacidad de aceptar la realidad y tomarnos la medicina.