Si la memoria no me traiciona, era el 15 de agosto de 2007 en horas de la tarde. Estábamos en la mitad de un “roadshow” en la Ciudad de México con mis colegas de ventas de renta fija del difunto banco de inversión Bear Stearns.

Presentaba mi PowerPoint sobre los fundamentales de la economía global ante una audiencia de unos 300 banqueros en un salón de conferencias del hotel JW Marriott en Polanco. A eso de la mitad de la charla mostré una diapositiva donde se veía claramente cómo la tasa del bono de deuda del gobierno de EE.UU. de dos años había superado la tasa del bono de deuda de 10 años. Mejor dicho, mostraba que la curva de rendimientos de la deuda pública de EE.UU. se había invertido.

Mientras mostraba la gráfica dije lo siguiente: “Estimados, esta será la primera vez en la historia de los mercados en la cual se va a equivocar el modelo de predicción de recesiones que utiliza la Reserva Federal”. Unos nueve meses después, exactamente el 14 de marzo de 2008, el que escribe estas líneas llamaba a su esposa desde su oficina para contarle que el otrora poderoso Bear Stearns había colapsado y que se iba a quedar desempleado.

Mi falta de humildad hizo que la vida me enviara un mensaje muy claro. 11 años después, exactamente el 29 de agosto de 2019, se invirtió la curva de rendimientos nuevamente. En esa ocasión fui humilde, y alerté a mis clientes sobre el importante incremento de los riesgos que estábamos viviendo. La curva pronosticó la quiebra de Bear Stearns, y la subsecuente mega recesión de 2008-2009; y la curva de rendimientos pronosticó la depresión económica atada al covid-19. ¿Cómo? No tengo ni la menor idea….

Me apasiona la aparente capacidad que tienen los mercados, sistemas de humanos muy complejos, para pronosticar cuestiones que vendrán a futuro. Y me apasiona que los mercados mundiales nos están diciendo a los analistas en este preciso instante que algo que no vemos puede llegar a suceder. El S&P 500, el mercado más importante del mundo, está casi en tablas en el año, a pesar de que ya han perdido el empleo más de 35 millones de personas en EE.UU. (de una fuerza laboral de 150 millones de personas).

Con el nivel de destrucción que se ha visto en el empleo a nivel mundial, los precios de las acciones deberían estar por el piso, porque los inversionistas deberían estar descontando que se vienen unos tiempos muy difíciles para la economía mundial. Pero ese no es el caso, y dudo mucho que todo esto que está sucediendo sea una simple función del exceso de liquidez que hay hoy en día en el mundo.

Creo que más bien tiene que ver con el hecho de que los últimos estudios muestran que la incidencia del covid-19 a nivel global es mucho más alta de lo que se pensaba. Según el departamento de Salud de la Ciudad de NY, 43% de los habitantes del Bronx ya tuvieron covid. Ajá, 43%. Eso quiere decir que 609.000 personas en el Bronx ya tuvieron covid. Oficialmente, solo 1,6 millones en todo EE.UU. han tenido covid. Las serologías nos están demostrando que el número real de infectados debe ser 20 o 30 veces más alto al oficial.

Quizás los mercados están descontando que una vez la gente se aburra de andar en pánico total y se acuerde que la vida es corta, la actividad económica a nivel global se va a disparar. Quizás por esa exacta razón es que las reservaciones para montarse en un crucero en agosto de 2020 están arriba 200% año/año. De no creer...