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Analistas 05/08/2022

La inconsciente

Adriana Gutiérrez Ramírez
Gerente de Bloom Ecoworking

Fueron años los que navegué por la vida en piloto automático. Como Mercadóloga y sobretodo como consumidora transitaba con mucho orgullo por el camino de el consumismo, de la acumulación y del tener.

El presente lo entiendo como un momento de transición y no como el logro de una meta de consciencia plena. No soy un ser de luz elevado a la X potencia/sostenible. Tampoco quisiera rotularme a futuro con semejante etiqueta y mucho menos que mis hijos aprendan de una madre con ideas o fanatismos extremos que generan psicorigidez, parálisis y rechazo.

He dejado de preocuparme por el futuro y estoy en proceso de soltar toda expectativa que me saque del mágico disfrute del presente. No quiero sufrir de eco estrés ni de cualquier tipo de enfermedad mental gracias a un futuro que no puedo controlar y al que tampoco le voy a abrir campo en mi mente y generar malestar. Quiero seguir siendo una persona “humana”, una persona que entiende que la vida misma y el planeta en sí no son más que simples escenarios cargados de múltiples mensajes e indirectas para generar en mi, el aprendizaje que requiero y así lograr ser día a día más consciente y feliz.

Cuando era inconsciente -quizás un poco más que hoy-, logré acumular una cantidad de cosas y objetos a los que hoy muchos años después trato de darles una segunda, tercera y hasta cuarta oportunidad en términos de re utilización o reciclaje. Antes hubiera preferido desechar de cualquier forma o cómo llamé alguna de mis columnas “ a la maldita sea”. Paso a paso he ido mejorando mi nivel de conciencia, sin lograr la perfección. Por eso, si hoy midieran con un indicador cuantitativo mis consumos podría asegurar que el índice de reducción de consumo es bastante alentador en mi caso.

Hace poco en un grupo focal para lanzar la primera cápsula de una marca de moda sostenible local… me preguntaron cuáles eran esas marcas que consumía hoy en día y la verdad es que eso me quedó sonando mucho porque entre lo que mencionaba arriba de las tres erres de la economía circular; la reducción ha sido una de mis erre bandera y ¿saben? Todo esto también se ha vuelto un tema que se ha fijado en mi mente inconsciente, lo cual disfruto mucho ya que me permite actual en el campo de la sostenibilidad de manera natural.

De repente el clóset, la ropa de hogar, la decoración, la alimentación y demás elementos de consumo personal y familiar pareciera que se hubieran congelado en el tiempo, pues poca renovación he tenido como consumidora de este tipo de bienes en los últimos años gracias a mi renovado cambio de consciencia. Tengo que aceptar que todo esto no solo trae beneficios para el planeta y mi bolsillo, quizás los más importantes son los beneficios para mi cabeza.

No nos cansamos de usar siempre lo mismo, la creatividad emana de mi alma cada día cuando me voy a vestir para no parecer una foto antigua o un payaso con ropa que lleva en mi clóset por más de 20 años por ejemplo.
En la era de la inconsciencia llené un clóset muy grande que hoy gracias a Dios me da a basto con prendas “pasadas de moda” con las que siempre logro lucir fresca, vanguardista y sobre todo muy feliz.

Cuando me preguntan que en dónde compré equis prenda… respondo con orgullo: esto es un “vejestorio” pero lo amo porque gracias a él contribuyo al cuidado de nuestro planeta. De inconsciente a un poco más consciente sin buscar la perfección.

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