Bogotá ha sido duramente azotada durante esta pandemia. Además de los estragos que ha dejado el covid-19, están la improvisación y los malos manejos administrativos de la alcaldesa Claudia López, que ha invertido más tiempo trinando que gobernando a la capital de la República. Las cifras de personas contagiadas crecen aceleradamente en todo el país. Dicen los expertos en epidemiología que Colombia está entrando en la peor fase de la pandemia, razón por la que, a partir de ahora, veremos muchas más complicaciones.

Pero las dificultades que se avizoran en el horizonte no pueden agravarse con decisiones demoledoras, como la de la cuarentena escalonada que implementó la alcaldesa López, pues aquello acabará con las pocas entidades comerciales que han sobrevivido a estos meses de confinamiento.

Las cifras son altamente preocupantes. Los cierres se darán en 15 de las 20 localidades de la ciudad, circunstancia que afectará a por lo menos 130.000 comercios, tal y como lo reportó La República el pasado fin de semana. Vuelvo sobre el mismo tema tratado en columnas anteriores: a los devastadores efectos de la enfermedad no podemos sumarle la miseria, el hambre, el desempleo y el cierre masivo de empresas.

Basta con observar los importantes resultados que arrojaron los dos días sin IVA, en los que millones de colombianos hicieron compras -presencialmente o a través de plataformas tecnológicas-, estimulando la reactivación del comercio. El Gobierno Nacional estima que las dos jornadas significaron ventas equivalentes a un punto de nuestro PIB. El próximo domingo 19 de julio se realizará el tercer día sin IVA, y es fundamental que los colombianos puedan salir -con todos los rigores del distanciamiento social- a hacer sus compras.

Insisto: esa cuarentena escalonada prevista por Claudia López es una medida inane. Primero, porque no tendrá efectos reales en la contención de la pandemia. La alcaldesa tiene que entender que el nombre del juego no es el encierro, sino la generación de conciencia ciudadana. La gente debe salir, debe reiniciar sus actividades laborales, observando un cumplimiento riguroso de las reglas de distanciamiento, aseo de manos y uso permanente -incluidos los parques y las calles- de la mascarilla. Segundo factor que va en contra de la cuarentena escalonada: su aplicación será caótica.

Hay que superar ese discurso manido de que, por encima del trabajo y la economía, está la vida. Eso no lo discute nadie. Por supuesto que hay que poner especial atención a la salud de las personas, pero ese cuidado no puede llevarse al extremo irresponsable de propiciar el cierre de decenas de miles de negocios, un gran porcentaje de los cuales nunca más podrá reabrir sus puertas, con las terribles consecuencias que ello acarreará sobre el empleo y el crecimiento económico nacional. La cuarentena escalonada de Claudia López significará la ruina de Bogotá.

La ñapa: todos los años para esta época me tomo un mes de vacaciones, en el que me desconecto para recargar baterías y compartir con la familia. Además, necesito tiempo para terminar mi próximo libro: Amores Criminales, 10 historias sobre asesinatos cometidos por amor. Queridos lectores, estaré de regreso en agosto.