.
EDUCACIÓN Los cinco consejos para ser buen coach empresarial en el mercado
miércoles, 17 de abril de 2019

Se estima que hay aproximadamente 53.300 coaches profesionales a nivel global.

Kevin Steven Bohórquez Guevara

“La clave del liderazgo y los buenos negocios está en el trabajo en equipo”. Esa es quizás una de las mejores premisas con la que hace un par de años Steve Jobs, cofundador de la multinacional Apple, describió el coaching empresarial, una herramienta que cada vez tiene mayor auge en el mercado y la cual le apuesta a un solo objetivo: mejorar el desarrollo de las habilidades personales y profesionales para maximizar el talento y el alcance de los objetivos en una organización.

Jobs, así como centenares de empresarios, creen que el éxito de las compañías se basa en la creación de valor, de nuevos líderes y negocios. Es por eso que en los últimos años la incursión del coaching en las empresas ha sido un eje fundamental para los nuevos negocios. Tanto así, que en 2018, según la Federación Internacional de Coaching (ICF), hubo un aumento en hasta 30% en la demanda de este tipo de servicios.

¿Por qué la implementación del coaching en las organizaciones está en aumento? De acuerdo con un estudio de Adecco, las empresas que implementan esta herramienta en sus procesos son 33% más eficaces en la contratación de empleados, y tienen 30% más probabilidades de hacer nuevos negocios.

“El proceso de coaching en el desarrollo de habilidades es necesario para que la persona tenga alto impacto en la organización, el proceso no debe focalizarse en temas personales. Si bien pueden salir durante la asesoría, deben trabajarse en pro de lograr resultados en la organización”, explicó Margarita Maldonado, consultora senior de PageGroup.

El potencial de los servicios de coaching se refleja, igualmente, en el último estudio de la Federación Internacional de Coaching. Según ese informe (ver el gráfico), se estima que hay aproximadamente 53.300 coaches profesionales a nivel global, siendo Europa la que representa el mayor porcentaje, con 35%; seguida por Norteamérica, con 33%.

A estas cifras generales se suman además otras estimaciones. De acuerdo con la Federación, a nivel mundial hay identificados un poco más de 10.900 gerentes (directivos) con habilidades de coaching, y otros 64.100 que están aprendiendo herramientas para llegar a serlo.

Pero, ¿cuáles son las cinco características que debe tener un directivo para ser un buen coach empresarial? Ignacio Gómez, senior associate en Hays Executive, consultores especializados en selección de talento, reveló los cinco consejos principales que en general se deben tener en cuenta a la hora adoptar este tipo de prácticas.

1. Genere confianza

“Ofrecer un ambiente de confianza en el equipo le ayudará al coach a conocer fortalezas, entender oportunidades de mejora y plantear retos para que se logren nuevas metas. Por otro lado, este ambiente de confianza permite que crea en las habilidades de cada colaborador y aumente su motivación, un elemento muy importante para que los trabajadores tengan un gran desempeño en su trabajo”, aseguró Gómez.

2. Garantice la participación

El directivo explicó que permitir un espacio para opinar y aportar nuevas ideas es fructífero para la toma de decisiones. “En primer lugar, porque diferentes perspectivas se complementan para completar una idea inicial y, por otro lado, porque los colaboradores son tenidos en cuenta y sienten que su opinión es valorada”, dijo.

3. Oriente y acompañe

Un buen coach piensa en el desarrollo profesional de los colaboradores. Se preocupa por apoyar el crecimiento de las personas y acercarse a ellas como guía, mentor, que le apuesta al potencial de cada trabajador y lo invita a crecer día tras día.

4. Haga empoderamiento

Gómez resaltó que gracias al ambiente de confianza un buen coach podrá tener la tranquilidad de que los colaboradores podrán solucionar los problemas que se presenten, después de un adecuado proceso de entrenamiento.

5. Influya de manera positiva

Un gran coach influye y motiva a su equipo, teniendo en cuenta el bienestar integral del colaborador y sus capacidades. De esta manera, incrementa el compromiso y ofrece mayor sentido de pertenencia al equipo de trabajo.