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ALTA GERENCIA La jubilación una tarea que debe planear desde temprano
lunes, 23 de septiembre de 2013
La República Más
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Fernando Albán Díaz del Castillo

Los trabajadores más jóvenes ven el tema de la pensión, no solamente como algo lejano, sino como un imposible, pero lo cierto es que en algún momento de la vida, también a ellos les llegará el momento del retiro y aunque parezca paradójico, es importante empezar a construir desde ahora, los cimientos de lo que será la vida después del trabajo.

De acuerdo con cifras del Dane, publicadas recientemente, la población colombiana, por la disminución del número de nacimientos y de la tasa de mortalidad, se está envejeciendo rápidamente y a un ritmo mayor que la de los demás países de Latinoamérica; mientras hoy en día hay dos jóvenes por cada adulto mayor, en 20 años la proporción será de un joven por cada adulto, lo cual plantea un escenario complejo para el pago de las pensiones, pero a la vez enormes posibilidades de negocio para quienes inviertan en la atención de la población mayor y de los pensionados.

Existen dos aspectos fundamentales en los que se debe trabajar desde joven para construir el andamiaje necesario, que le permita al trabajador disfrutar de un retiro tranquilo: el primero, tiene que ver con el ahorro y las inversiones que se hagan a lo largo de la vida laborar, para garantizar, una vez retirado, un ingreso mensual adecuado, que permita mantener su nivel de vida. El segundo tiene que ver con el desarrollo de actividades extra laborales y aficiones, que se puedan intensificar o continuar desarrollando, una vez el trabajador se retira.

En estos dos aspectos, el tiempo es fundamental y corre más rápido de lo que uno creyera. Para construir un capital, el ahorro en los fondos voluntarios de pensiones, puede ser una excelente alternativa, por cuanto el dinero que se invierte, además de generar exenciones tributarias, es difíciles de retirar y puede constituir una fuente importante de recursos para iniciar una actividad económica o como base para la compra de finca raíz productiva, que genere recursos adicionales a la pensión.

En cuanto a las aficiones, es importante tenerlas e irlas cultivando desde temprana edad, para que se conviertan en actividades motivadoras a la hora del retiro. Empezar a aprender a interpretar un instrumento a una edad avanzada, no es un imposible, pero sí es una tarea mucho más lenta, difícil y con resultados menos satisfactorios, que si se hubiera iniciado prontamente.

En cambio, perfeccionar una habilidad que ya se tiene desarrollada y que se ha practicado a lo largo de la vida, aprovechando los nuevos espacios que brinda la jubilación, puede ser muy gratificante. Lo mismo sucede con los deportes, la pintura, la carpintería y otras artes que, entre más apasionen al trabajador, más le facilitarán tomar la decisión de retirarse y la adaptación a la nueva vida. Quienes al concluir la etapa laboral, consideren la posibilidad de dedicarse a la docencia, les conviene vincularse unos años antes a alguna universidad, de modo que al retirarse, tengan listos sus programas y abierto el campo. Igual sucede con quienes tienen la intensión de dedicarse a la consultoría o a dictar cursos de capacitación; entre más pronto empiecen a construir redes de contactos, para acceder a empresas que potencialmente pudieran requerir sus servicios, más fácil les será emprender estas actividades.

En todas partes del mundo existen fundaciones que trabajan por causas muy loables como el bienestar de los niños, ancianos, pobres, enfermos, desplazados, etc., que requieren el aporte en tiempo, de todo tipo de personas. Vincularse a alguna fundación, es una manera no solo de continuar aportando a la sociedad, sino de retribuirle parte de lo que ella nos ha dado.

Los mayores miedos que despierta el retiro
El retiro, como cualquier otro cambio, produce temor; para algunos puede resultar aterrador el no saber en qué van a emplear tantas horas vacías; para otros lo será la disminución del ingreso y para aquellos que han ostentado el poder, el retiro puede significar una dura pérdida, pero tenga en cuenta que son muy pocos los que permanecen en su empleos hasta los últimos días de su vida y que en algún momento, también usted tendrá que tomar esa decisión.