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ALTA GERENCIA ¿Experto en ‘zumba’ o en videojuegos? Tiene un arma para encontrar trabajo
viernes, 28 de noviembre de 2014
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Ripe

Distíngase del resto de candidatos que buscan un puesto, adquiera nuevas capacidades profesionales... Y despreocúpese si se le va un poquito la mano al presumir de aquello en lo que se considera un experto.

Aunque no todo vale, hay quien asegura que ciertas habilidades extrañas (por llamarlas de alguna manera) pueden servir para darle una visibilidad muy eficaz cuando se trata de llamar la atención de los empleadores.

Una reciente investigación de LinkedIn muestra que los talentos especiales (y hasta frikis) pueden ser útiles para conseguir un trabajo. El estudio cataloga alguna de esas virtudes inusuales de las que presumen en la red profesional quienes buscan empleo, y que pueden hacer que un currículo o un perfil reciba un promedio de 13 veces más visitas que el de quien no presume de talentos raros.

A la tradicional "capacidad para motivar equipos" se unen nuevas habilidades como "conocer la cultura coreana", "especialista en reanimación cardiopulmonar" o "experto bailarín de zumba".

The Wall Street Journal aseguraba recientemente que cada vez más candidatos en busca de trabajo incluyen los logros que consiguen en videojuegos en línea –como World of Warcraft– en su currículo o en sus perfiles de LinkedIn, porque algunas empresas y reclutadores aceptan esta experiencia digital y esos logros en mundos virtuales como prueba de la capacidad profesional que puede ser aplicada en la vida real, sobre la base de que las tareas y misiones en dichos juegos no se diferencian de las que implica la vida laboral.

Parece absurdo, pero todo tiene cierto sentido. Paco Muro, presidente de Otto Walter en España, cree que estos valores inusuales tienen que ver con el hecho de argumentar mejor una diferencia, de llamar la atención y demostrar que esa capacidad es una realidad y no una simple decoración en el CV, semejante a la que podría poner cualquiera, y de añadir algo que probablemente la mayoría no puede incluir.

Perfiles extraordinarios

Muro añade que "los valores, las capacidades y las virtudes no tienen valor sólo por decirlas, adquieren fuerza cuando se hacen. Y la mejor forma de destacar las capacidades especiales propias es mostrar qué actividades originales y atípicas realizas. Por tanto, recuerde todo lo que ha hecho, sus aficiones, lo que se le da bien, lo que ha trabajado alguna vez, y si encuentra alguna acción destacable que se trasforma en un aval de ciertas capacidades valiosas, no dude en mencionarlo en su perfil, en su currículo, para marcar sus diferencias. Si es monitor de paracaidismo, experto en baile caribeño, ilustrador de cuentos, tiene un altísimo nivel en el juego online de moda, es entrenador de perros, mago amateur, belenista, o cualquier otra actividad especial, ya tiene algo que muchos difícilmente podrán argumentar y que define ciertas características asociadas a dichas actividades".

Pablo Urquijo, director general de Experis Perm, cree que "las competencias tradicionales son fáciles de medir, pero ahora hay que tener perfiles extraordinarios. Y esto resulta especialmente importante en el mundo 2.0 y en sectores específicos en los que se valoran los modelos disruptivos que favorecen un cambio de organización".

Urquijo pone a Uber como ejemplo de este tipo de compañías, ya que esta nueva empresa ha cambiado el concepto y la forma en la que nos transportamos. Y asegura que las organizaciones tradicionales no están preparadas para dedicar a gente a pensar en todo esto.

Factor humano

Por su parte Rafael Alcalde, cofundador de Jaratech Social Technologies, explica que "las empresas buscan el factor humano, y esto supone añadir actividades y capacidades diferentes, algo que puede marcar la diferencia en muchas posiciones. El carácter humano –si es altruista o ayudas a los demás– hace que alguien triunfe, por encima de sus características técnicas. Es lo que provoca que se involucre con los objetivos de la compañía, que llegue a ser buen jefe o compañero. El hecho de que sea experto en esgrima o zumba puede enriquecer el ambiente laboral e incluso puede aportar nuevas ideas".

Paco Muro añade que "cualquiera puede decir que es sociable, atrevido, adaptable al cambio, resistente al estrés, creativo, perseverante, preciso… Pero no todos pueden demostrarlo. Un actor de teatro aficionado que ha representado diversas obras, ya indica que posee disciplina, que es metódico, con capacidad de trabajo, que sabe estar ante un auditorio, que es capaz de admitir ser dirigido por otros, coordinación con el equipo, memoria, y muchas otras cosas".

Para el experto, cuanto más estrambótica sea la actividad, más llamará la atención y mostrará signos distintivos únicos. Hará que no pase desapercibido entre la maraña de candidatos y de información que abruma al que busca. Muro cree que "si resultara que esta actividad, por ejemplo, implica precisión, paciencia, gusto por la perfección o dominio de técnicas complejas repetitivas, ya serviría para demostrar lo que otros afirman pero no tienen como contrastar".

Concluye que ya no es fácil el "amor a primera vista", porque ésta será digital, de un perfil en una pantalla. "Si se añade algo atractivo y auténtico se estará vistiéndose para llamar la atención y destacar, aunque sea en algo, entre los millones de candidatos".