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El motivo aparente consiste en que después de ganar, los jugadores tendieron a hacer apuestas más seguras, creyendo (falsamente) que “les tocaba” perder; los perdedores creyeron que les tocaba ganar e hicieron apuestas más arriesgadas. El efecto fue crear buena suerte para los ya suertudos y mala suerte para los desafortunados.
Fuente: Asociación Psicológica Británica.
Forma de dirigir ya no es un asunto aspiracional: es una variable crítica para el desempeño, rentabilidad y la supervivencia organizacional. proporción de empresas no se consolida en sus primeros años
No fortalecimiento de nuevas habilidades hará que inteligencia artificial y automatización acentúen dificultad de acceder a empleos
En un mes clave para la definición de la recomposición de las juntas directivas, incluir más mujeres en la parte alta de la pirámide es un reto