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Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda registran los periodos de recuperación de la inversión más largos, en un promedio entre 6,8 y 6,3 años
La decisión de estudiar en el extranjero puede estar justificada por múltiples razones; entre ellas, la posibilidad de obtener mejores ingresos a futuro gracias al prestigio que otorga el título de una institución internacional en el país de origen. Sin embargo, existen destinos académicos que tardan mucho más tiempo que otros en compensar la inversión educativa.
Un estudio de StudyinEU calculó cuántos años necesita un alumno internacional para recuperar el costo de una carrera de cuatro años, esto mediante los ingresos que obtendría potencialmente al graduarse en el país de destino, y encontró que los lugares más populares del mundo para emigrar por estudios, como el Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, son frecuentemente los más lentos para alcanzar ese 'punto de equilibrio financiero'.

El Reino Unido registra el período de recuperación más largo, con un promedio de 6,8 años, seguido de cerca por Canadá, con 6,7 años, y Nueva Zelanda, con 6,3 años. La demora de los estudiantes en recuperar la inversión se debe, principalmente, a los altos costos de matrícula que se les cobran a los extranjeros en estos países.
En Estados Unidos, por ejemplo, la inversión total estimada para estudiar durante cuatro años, sumando matrícula y costo de vida, llega a los US$193.224, lo que se traduce en un tiempo de recuperación de 5,8 años.
En el otro extremo del ranking, que utilizó datos de la Ocde, Eurostat, la Unesco, Project Atlas y el IIE, se ubican países europeos como Alemania y Austria, que ofrecen un retorno de la inversión en menos tiempo: entre 2,4 y 2,3 años, respectivamente.
Esto se explica porque sus sistemas universitarios fijan matrículas más bajas, de entre US$1.000 y US$1.600 anuales, por lo que el costo total de la experiencia se determina por los gastos de manutención y no por la matrícula de las instituciones.
Asimismo, también hay que tener en cuenta que el tiempo para recuperar lo invertido al estudiar fuera no solo depende del precio de la universidad, sino también de la inserción laboral y de lo que los graduados pueden ganar de manera realista luego de terminar su carrera.
En el caso de los migrantes, la rentabilidad final está sujeta a tres factores: la tasa de contratación, el nivel salarial y el costo de vida o accesibilidad. No obstante, los estudiantes internacionales también deben contemplar barreras adicionales para acceder a los puestos de trabajo, tales como demostrar un nivel de idioma extranjero de intermedio a avanzado y la necesidad de conseguir visas específicas que exigen el patrocinio de la empresa contratante.
Entonces, si usted está considerando emigrar al extranjero para estudiar, es recomendable que analice todos estos factores para que así pueda tomar una decisión informada para su bolsillo.
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