.
EDITORIAL

¿Visión social o moderna para el campo?

viernes, 21 de junio de 2013
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

El modelo de desarrollo del campo aún está en obra negra, y no debe seguir así por mucho tiempo. se necesitan acciones.

El modelo de desarrollo del campo aún está en obra negra, y no debe seguir así por mucho tiempo. se necesitan acciones.
 
Hay un refrán popular que dice que “un finquero solo tiene dos momentos felices en la vida: cuando compra la finca y cuando la vende”. Aunque es una presentación figurada y simple de la vida en el campo, encierra mucho para referirse a las dificultades que enfrentan quienes, por obligación o voluntad propia, han escogido la vida rural como opción.
 
El modelo de desarrollo agropecuario, dentro del cual la tenencia de la tierra es solo un elemento, ha estado, y lo seguirá estando, en el centro del debate, como ha ocurrido en otras partes del mundo; con la diferencia que aquí no hemos logrado llegar a un acuerdo y en consecuencia tomar el rumbo definido para el que el campo prospere. La discusión termina en polarización política en la que unos acusan y otros se defienden, con el remoquete de izquierda y derecha.
 
En todas partes del mundo, la discusión de hoy es muy distinta al pasado, superando creencias como la de que los países agrícolas estaban condenados a la pobreza, pues las potencias fijaban a su antojo los precios de los productos ya que eran quienes manejaban en su beneficio una desequilibrada relación en los términos de intercambio. Se llegó a decir que los productores de alimentos eran subdesarrollados. Paradójicamente, la inflación ha pasado a un segundo plano y la producción de alimentos ha adquirido valor. Esto se explica en buena parte por el arrastre que han tenido las materias primas y el desarrollo de fuentes de energía tomando productos como maíz y azúcar.
 
Sin duda que en medio de esta concepción moderna de competitividad que hoy se pregona, hay un componente social que no se puede dejar de lado y que está implícito en el desarrollo agrícola, y por esas características mismas  del sector, se requiere de un tratamiento y política especial por parte del Estado. En Estados Unidos, las subvenciones al campo adquieren una connotación de seguridad nacional, al igual que en Israel, donde la acción estatal está ligada a la necesidad de una ocupación territorial para evitar agresiones externas. 
 
En el caso colombiano, también debe haber una visión social del campo, pues nadie desconoce que los niveles de pobreza, indigencia y desequilibrio frente a las ciudades en servicios públicos, seguridad social y atención en educación, entre otros, resultan evidentes. En ese orden, una política agraria debe ser una consideración integral y no solo aspectos como la tenencia de la tierra, unas líneas de crédito específicas o unos subsidios temporales para atender calamidades o enfrentar protestas de los campesinos.
 
La transformación económica y social del campo para que haga parte de un país que prospera, es parte de la deuda social a saldar, con o sin negociación con la guerrilla. Sería una verdadera señal de querer la pacificación objetiva y real en nuestro país.
 

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE EDITORIAL

Editorial 18/05/2024 El país a merced del sicariato y la delincuencia

No se pueden gastar más palabras hablando de desarrollo y bienestar social cuando los gobernantes no garantizan lo mínimo, que es la seguridad de todos los colombianos

Editorial 17/05/2024 A la carreta se le está acabando el tiempo

El Gobierno Nacional debe entender que el tiempo se agota y le queda poco más de dos años, tiempo suficiente para pasar del dicho al hecho, para poder mostrar cosas materiales

Editorial 16/05/2024 ¡Un gran pacto nacional por el crecimiento!

La economía se aleja de la recesión, pero las cifras de crecimiento del PIB del primer trimestre son las peores desde el año de la pandemia, debe haber un pacto para mejorar