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EDITORIAL No le pongan más trabas al metro Capital
jueves, 1 de noviembre de 2012
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En 2013 se cumplirán 60 años de empezar a hacer estudios para el Metro de Bogotá. Qué pesar, nadie ha podido con el proyecto

En 2013 se cumplirán 60 años de empezar a hacer estudios para el Metro de Bogotá. Qué pesar, nadie ha podido con el proyecto.

Es falso cuando se afirma que el metro de Bogotá empezó a dar sus primeros pasos ayer cuando el Banco Mundial dio vía libre a la  firma del contrato para la elaboración de los estudios de ingeniería básica avanzada, que permitirán abrir la licitación para la construcción. El metro para Bogotá realmente empezó a caminar hace más de seis décadas cuando se radicaron los primeros estudios en el Concejo Distrital, lo más penoso es que nunca ha dado ni siquiera un paso. Lo de ayer es un simple trámite más que de no hacerlo expedito enredará más años el necesario proyecto para una ciudad capital que se ahoga en medio de su lenta movilidad.

Lo único verdaderamente nuevo son las recomendaciones que hizo la banca multilateral, y que tienen que ver con la permanencia del equipo de expertos contratados para garantizar los objetivos y la entrega de sus estudios. Como también hacer precisión en el papel de supervisión del Distrito y la Nación para el desarrollo de los estudios.

El gran problema del metro para Bogotá es no tener liderazgo de nadie y que nunca se ha juzgado a los responsables de que Bogotá no cuente con un sistema moderno de transporte masivo de esa talla. Desde hace más de cuatro décadas los transportadores de buses vienen patrocinando concejales y alcaldes de turno para que se opongan al importante sistema de transporte. El Concejo de Bogotá es quizá el mayor responsable de que esta ciudad no tenga metro porque siempre lo han visto como un caballo de batalla político y una fuente de financiación de sus campañas. Debería de darles pena a todos los políticos bogotanos que su ciudad no tenga metro como sí lo tienen otras capitales menos ricas en la región, o como sí lo tiene la segunda ciudad del país.

Quito, la capital ecuatoriana empieza a construir su metro de 30 kilómetros el próximo año, mientras aquí se sigue haciendo oposición a un sistema que la ciudad necesita con urgencia para poder conectarlo con el Transmilenio. Ojalá la próxima generación que habite esta ciudad pueda contar con un metro pesado que no solo saque automóviles de la ciudad, sino que sea amigable con el medio ambiente y le devuelva calidad de vida a millones de habitantes de Bogotá que deben invertir más de dos horas en buses, busetas, buses articulados y demás obsoletos medios de transporte.

El gran obstáculo ha sido la misma dirigencia de la ciudad a la que nunca le ha dolido el metro y quienes se han opuesto, por simples diferencias políticas, a cualquier iniciativa. Bogotá cambiará cuando los empresarios, los medios de comunicación, los políticos locales, las universidades hagan un frente común para vivir mejor. El metro no es la solución total al problema de transporte, pero si será un alivio para la gente que no tiene transporte.
 

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