MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Mejorar en la competitividad no da espera
Colombia ha cedido puestos en los distintos ranking de competitividad, un pendiente en el que deben trabajar a fondo empresarios y nuevo Gobierno Nacional para disminuir precariedades
A la luz del nuevo ranking de competitividad internacional, que compara datos fundamentales de las economías de 70 países, Colombia se vuelve a rajar. El país se aleja de las posiciones de media tabla, lugares en los que estuvo hasta hace un lustro. El Ranking de Competitividad Mundial 2026, elaborado desde hace más de tres décadas por el IMD de la Universidad de Lausana en Suiza, otorgó calificaciones negativas en todas las variables colombianas.
En desempeño económico bajó del puesto 49 al 53; en eficiencia gubernamental descendió del 65 al 68; mientras que en eficiencia empresarial pasó del 47 al 51. El país también cayó en infraestructura, al pasar del puesto 56 el año pasado al 57 en 2026.

Lo más llamativo de las últimas calificaciones, muy a propósito de las próximas elecciones presidenciales, es que el gobierno colombiano es uno de los de peor desempeño entre las 70 naciones. De un año a otro cayó del puesto 65 al 68, superando únicamente a Venezuela y a Namibia en África. Si bien es cierto que la economía colombiana retrocede en todas las variables que componen la competitividad, lo que más llama la atención es la medición de la eficiencia gubernamental. En muchas ocasiones se alerta que el Gobierno Nacional se queda en la retórica ideológica. Así, en cuatro años, no ha logrado mostrar avances ni eficiencias que lleven al país a recuperar el tiempo perdido en términos de administración nacional.
La Universidad de Lausana mide el desempeño económico basado en datos que aporta el Departamento Nacional de Planeación; es decir, usa cifras oficiales y las comprueba con información de centros de investigación independientes. En términos de Producto Interno Bruto (PIB) el país cede. En ingreso per cápita no se avanza desde hace más de una década; los 7,000 u 8,000 dólares que se registran representan una de las peores riquezas por persona en Sudamérica. Por otro lado, la lucha contra la inflación, estancada en 5%, parece haberse perdido. Al mismo tiempo, no se crece en exportaciones, la deuda aumenta y el déficit fiscal de 5% es más que una auténtica bomba de tiempo.
Esta situación tendrá que ser desarmada por el gobierno que se instale el próximo 7 de agosto. Un mal crónico de la competitividad colombiana es la infraestructura, una desidia nacional que pone al país en el número 57 entre los 70 estados analizados. Colombia es un país de 54 millones de habitantes, de los cuales unos 15 millones viven en la pobreza, y cinco de ellos en condiciones extremas. Hacer que Colombia sea un país competitivo depende de los empresarios y de los funcionarios.
Todo esto bajo el liderazgo de gobiernos locales, regionales y nacionales que vean en el desarrollo de competencias claves una manera de trabajar para disminuir las precariedades y derrotar la pobreza. Las cifras presentadas por el Gobierno Nacional en materia de pobreza monetaria son loables y no se pueden despreciar. Sin embargo, el problema está en que esos casi $500.000 con los que sobrevive un colombiano mensualmente -considerado por fuera de la pobreza monetaria- se pueden garantizar con subsidios derivados de los impuestos.
Esto no ocurre desde la óptica de un trabajo formal que le garantice acceso al sistema de salud, riesgos profesionales y ahorro para una pensión cuando el de la tercera edad ya no pueda laborar. Solo si un país es competitivo garantiza que su población deje de ser pobre y que las precariedades empiecen a disminuir de generación en generación.
Colombia es un caso de estudio en los mundiales de fútbol, enseñanzas que deben asimilarse en la cultura y poner en práctica en los negocios, más cuando hasta la camiseta se politizó
La confianza del consumidor se situó en 17,8 registrando un alza de 4,1, al tiempo que, los índices de expectativas del consumidor y de condiciones económicas subieron
El gobierno no puede seguir prorrogando la firma del contrato de administración del fondo cafetero, cuenta parafiscal que desde siempre ha sido puntal de desarrollo para el agro