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EDITORIAL

Los políticos sí juegan un rol económico

martes, 7 de marzo de 2017
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En tiempos de campañas el país debería entrar reflexionar sobre los caminos del desarrollo y el rol de los políticos en la formación económica

 

Desde el mismo nacimiento de la economía como la reina de las ciencias sociales en los tiempos de Smith, en pleno ascenso de la Gran Bretaña industrial del siglo XVIII, siempre hubo una profunda reflexión sobre el papel de los políticos en la formación de las estructuras económicas de un país, de una región y hasta de un continente. Y el debate aún está abierto porque muy a pesar del paso de los siglos, los políticos siguen siendo los grandes ausentes a la hora de asumir responsabilidades en el direccionamiento del tipo de procesos y vocaciones que deben regir los destinos de una nación. El tema viene a colación porque en pocas semanas se desatará en Colombia un frenesí politiquero cargado de promesas al futuro. Oiremos cosas que antes hemos escuchado dejando en el ambiente un sabor de que en el país todo es un deja vu que vuelve y se revuelve, sin que se encuentre un pacto nacional por el crecimiento económico que saque a millones de colombianos de la pobreza y les garantice educación como fuente del verdadero desarrollo social. Es casi seguro que el tema de la guerra interna que sacudió al país durante casi seis décadas será un asunto de segundo plano y que por inmediatismo -y mediatismo- la lucha contra la corrupción estará en primera línea en la agenda de los candidatos al Senado, la Cámara y la Presidencia. En ese orden de ideas y de hechos que brinda la agenda nacional, se retomarán viejas confrontaciones sobre cuáles son las causas del subdesarrollo y la pobreza y nuevamente se traerán a colación las hipótesis de geografía, la cultura y la ignorancia para tratar de hallar responsables externos a los propios de la formación histórica del país. Robinson y Acemoglu en ‘Por qué fracasan los países’ ya zanjaron la discusión y aportaron el marco teórico para que podamos afirmar que no es que el Pacífico sea más pobre porque hay malaria y llueve mucho; que los indígenas culturalmente no tengan productividad o que nuestros gobernantes sean ignorantes para hallar la fórmula para sacar un municipio, un departamento o el país adelante. El gran problema es que la clase política ha sido inferior en asumir el rol que le corresponde en el juego económico y ha tratado de solucionar problemas estructurales con ideas dañinas a largo plazo como los subsidios y la burocracia; males que generan un gigantismo en el Estado que lo lleva a poner más y más impuestos para alimentar subsidios y pagar el creciente gasto de funcionamiento sin atacar la desigualdad social, principal causa de todos los males. Es tiempo de renuncias de servidores públicos que buscan ser congresistas y en casos más particulares presidentes, pero siempre del mismo sector que ha sido desde muchas generaciones el directo responsable de no avanzar en lo estructural. Así como en el catolicismo en tiempos antes de Semana Santa, el país debería entrar en una etapa de Cuaresma para reflexionar sobre los caminos del desarrollo y el rol de los políticos.

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