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EDITORIAL

Hay que acabar la cultura de ‘con IVA o sin IVA’

miércoles, 14 de agosto de 2019

Al mismo tiempo que se extingue la compra de mercancías de contrabando en los célebres ‘sanandrecitos’, es un imperativo liquidar la cultura de facturas ‘con IVA o sin IVA’

Editorial


Es un hecho que en menos de una década la inmensa mayoría de los colombianos que prestan servicios, vendan productos, sean rentistas y/o reciban remesas -entre otros muchos ingresos- deberán declarar renta, una obligación por ahora exclusiva para personas naturales cuyo patrimonio bruto el año pasado no superó los $149,2 millones; para quienes tuvieron ingresos brutos de $46,4 millones; quienes registren consumos con tarjeta de crédito por $46,4 millones; los colombianos que hayan comprado $46,4 millones y quienes registren consignaciones bancarias, depósitos o inversiones financieras por $46,4 millones. En ese grupo solo se incluyen un poco más de tres millones de personas que pagan unos $3 billones, una cifra muy baja si se compara con la de países similares en la Alianza del Pacífico. Hay que aclarar siempre que declarar renta no significa pagar impuestos, que simplemente -como su nombre lo indica- es “declarar” ante la Dian sus movidas financieras; por lo general este pequeño grupo de personas son empleados o microempresarios que están obligados a existir ante la administración de impuestos, pero el grueso de los colombianos no declaran, pues la cultura del no pago de impuesto ha estado extendida por muchos años al amparo de la misma Dian, una entidad politizada hasta hace poco y capturada por verdaderos carteles de funcionarios que negociaban con el pago de los tributos. Además, ha hecho escuela en la cultura tributaria colombiana la pregunta reaccionaria de “para qué pago impuestos si se los roban”. Por fortuna, las nuevas generaciones de nacionales son mucho más globales y amigos de pagar los impuestos adecuados para que el país cuente con el dinero necesario para hacer obras de inversión social. Si analizamos el paso del tiempo, las cosas van mejorando y cada vez más mejora el recaudo y hay más vigilancia para que los funcionarios sean eficientes en la administración de los recursos públicos. Y decimos que en menos de una década porque las nuevas tecnologías (blockchain, inteligencia artificial) y el cruce de las bases de datos del sistema financiera, el Runt y los registros de instrumentos públicos, permitirán al Estado saber quiénes pagan lo que les corresponde y quiénes no.

Hay que acabar con la cultura de ‘con IVA o sin IVA’ o del pago con dinero efectivo, tal y como se han ido acabando las masivas compras de contrabando en los decadentes ‘sanandrecitos’ otrora célebres. Son las mismas empresas formalmente reglamentadas y con gobiernos corporativos sobre la mesa las que deben trabajar hombro a hombro con el Gobierno en trasparentar el pago de impuestos. Todas las personas deben reclamar las facturas y deben rechazar las ofertas de ‘solo efectivo’, pues tras esa cultura del no pago de impuestos muchas veces se esconde el lavado de activos y el robo de tributos. Colombia debe marchar en conjunto por una cultura del pago de impuestos y rechazar los pactos secretos que desconocen las facturas y privilegian el dinero en efectivo. El recaudo de los impuestos en 2018 alcanzó la cifra de $144,4 billones, presentando un crecimiento de 6% respecto a 2017, cuando se logró la suma de $136,4 billones. El recaudo del IVA pasó de $31,9 billones en 2017 a $34,5 billones en 2018, tras un crecimiento de 8,2%. La meta de recaudo general para este año es de $157 billones. Un país justo es el que usa bien los impuestos, pero para ello primero hay que pagarlos.

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