miércoles, 28 de octubre de 2015
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La franja de  jóvenes que determinarán el futuro del consumo cuenta con valores distintos que deben ser trabajadospor las empresas.

 

El próximo año quienes nacieron en 2000 tendrán 16 años y la población de 30 años, los nacidos en 1986, marcarán los dos extremos de lo que llamamos juventud. Pasar la barrera de los 30 marca la madurez y el enfoque profesional de las personas, mientras quienes tienen 16 son los que entran en la adolescencia. Ambos líderes del consumo moderno. Y es justamente en ese rango de edades que están los llamados Millennials, esa franja de juventud que son nativos digitales, o educados bajo las nuevas tecnologías, que determinarán el futuro de muchas empresas comerciales, de tecnología y desarrolladores de tendencias sociales.

Entender a los Millennials es un imperativo para las empresas que quieren asegurar el futuro, que son todas. Esta franja de jóvenes tienen características muy diferentes a los de las generaciones pasadas identificadas como X, Y o los adultos mayores ‘baby boomers’. Son muy afines a las nuevas tecnologías, gregarios en términos de entretenimiento, pero individuales en lo social, no les gusta el largo plazo, sus relaciones comerciales son fieles, totalmente ambientalistas, y no optan por el transporte público en lugar de un auto propio, entre otros rasgos identificados en foros, estudios y eventos sobre esta franja social y de mercado.

La mejor manera de entender a los Millennials es contratar gente joven, de su promedio, para emplearlos en cargos de desarrollo y no tratar de envejecerlos con normas que no son de su época. ¿Qué quiere decir eso? No se trata de contratar jóvenes cronológicos, sino de tener en las empresas personas que sepan entender la sociedad y sus cambios. Las generaciones de consumo solo se consolidan si hay intérpretes de sus hábitos en las empresas líderes. Un ejemplo muy práctico para el caso colombiano es el cambio generacional que representa el gusto de la bicicleta para transportarse en las ciudades, en detrimento del anhelo por tener un auto. Ese es un cambio de paradigma difícil de entender para los más mayores, pero que va a ser uno de los determinantes en las próximas décadas.

Es un imperativo que las empresas trabajen y entiendan conceptos como la economía compartida y mantengan una conexión permanente con las redes y la tecnología para poder ser eficientes con esta nueva generación que es más global, más gregaria en lo tecnológico, pero más individual en sus decisiones. Es una suerte de contradicción donde radica la complejidad de conquistarlos. 

A los ojos de Price Waterhouse Coopers los objetivos de las empresas deben estar  centrados en temáticas como la comprensión de los cambios demográficos, el poder económico, la urbanización acelerada, el cambio climático, la escasez de recursos y los avances en la tecnología. Son una suerte de patrones o guías que determinarán los usos de consumo de esta generación.

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