sábado, 7 de noviembre de 2020

Desde 2006 cuando se suscribió el tratado de libre comercio con EE.UU. la balanza comercial ha estado a favor del motor de la economía mundial; eso se debe equilibrar

EditorialLR

Desde noviembre de 2006 cuando se suscribió el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos y, más aún, desde que entró en vigencia en mayo de 2012, la balanza comercial con la economía más grande del mundo ha estado a su favor.

Por ejemplo, el año pasado se importaron de este país US$12.599 millones, mientras que las exportaciones llegaron a US$11.520 millones, y este año, pese a que se han impulsado campañas para que exportadores aprovechen el alza de la tasa de cambio, y además se han visto bajas de importaciones por la misma causa, la balanza comercial sigue en terreno negativo en -US$862 millones.

Con la inminente llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, un político que conoce bien la región y que sin duda se espera disminuya el proteccionismo y dé un nuevo aire al comercio internacional, Colombia necesita aprovechar para hacer una renovación a este tratado.

No hay duda de que el TLC fue un impulso para las compañías locales, ya que las exportaciones de Colombia al país norteamericano han crecido 14,6% y, desde la entrada en vigencia, 564 bienes nuevos han podido llegar a este mercado, sin embargo, no son las cifras esperadas por lo que, las autoridades locales en una renegociación no deberían solo presionar el anticipo de desgravar más de 1.000 productos que están a la espera, sino deberían reforzar otro tipo de comercio que ha sido ignorado.

Los analistas señalan que, pese a que Biden buscará recomponer el multilateralismo, la relación con países como China seguirá teniendo los mismos parámetros, tal vez de una manera más diplomática, pero con el fin de recuperar la competitividad perdida frente al gigante asiático, y es en ese punto donde países como Colombia pueden sacar ventaja.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo debe mejorar la doctrina de tratar de ampliar el portafolio de la oferta de productos y servicios que se venden a Estados Unidos y más bien invitar a empresas de este país, que antes estaban en China, Corea o Taiwán, a que se radiquen en Colombia y empiecen a producir y exportar desde el país.

Esto no solo mejorará esas cifras de la balanza comercial, sino que empresas norteamericanas constituidas legalmente en el territorio nacional pueden ayudar en la generación de empleo, en el pago de impuestos, en beneficios para los usuarios, si también implementan una operación local, y en mejoras en la competitividad del mercado nacional.

Colombia está en una posición privilegiada, en momentos en los que necesita más capital para impulsar la inversión, más cuando Estados Unidos ya ha mirado con recelo la expansión de la inversión de China en América Latina. En este momento las dos potencias económicas tienen su mira puesta en el país.

Mientras que Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, China ha asegurado su participación en grandes obras de infraestructura, como el metro de Bogotá, y en menos de dos años ha invertido más de US$1.000 millones, no solo en construcción, sino también en minería y comunicaciones. Todas estas movidas no son más que un escenario favorable cuando dinero es lo que vamos a necesitar para impulsar la reactivación económica.

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