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EDITORIAL

El mercado de la carne manejado por mataderos

martes, 9 de agosto de 2016
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Por fin se hará cumplir el Decreto 1500 de 2007 y 2270 de 2012, que obliga a cerrar mataderos que no garantizan la calidad del producto que llega a los consumidores.

Desde el pasado 8 de agosto, las plantas de beneficio animal de carne de res, de cerdo y de aves que no cumplan con unos mínimos de higiene como una factorías de procesamiento de alimentos serán cerradas hasta que realicen las adecuaciones necesarias. Por fin se hará cumplir la normativa establecida por el Decreto 1500 de 2007 y 2270 de 2012 liderado por el Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos, Invima, que está obligado a cerrar mataderos que no garantizan la calidad del producto que llega a los consumidores.

El objetivo de esta política es que los mataderos que logren modernizarse puedan brindarle a los consumidores servicios de alta calidad, basados en buenas prácticas higiénicas y ambientales. Uno de los aspectos no tenidos en cuenta en esta reglamentación es el que tiene que ver con el maltrato animal en el momento de hacer los sacrificios. Debemos dar ese paso como país y como sociedad. Es paradójico que mientras los países de la Ocde están implementando nuevas prácticas en las “carnicerías de animales” que eviten el sufrimiento, en Colombia tan solo estemos llegando a los sacrificios limpios para los consumidores y el ambiente. Las diferentes dinámicas de la industria cárnica, especialmente las del sacrificio no estaban reglamentadas en una buena parte de los municipios colombianos, casi 500 del millar, los llamados mataderos municipales no cuentan con el cuidado que un producto como la carne merece. Era una actividad con regulación, pero sin aplicación. El problema ahora es que muchos de los afectados o interesados en el sacrificio de animales son control, le lanzarán piedras a la medida.

Que los colombianos consuman carnes de buena calidad, libres de contaminaciones y sus riesgos, en buenas condiciones de presentación y resultado de excelentes prácticas sanitarias, no deben influir en el precio del consumidor final y mucho menos en los costos para el productor. Hay muchos interesados en desinformar y decir que las acciones del Invima tendrán consecuencias en la oferta y la demanda, pero no tiene nada que ver, incluso la principal consecuencia directa será una mejor calidad evidente en el producto final. Particularmente en las poblaciones más apartadas de los centros urbanos, en donde los consumidores están más expuestos a productos de baja calidad y a malas condiciones por manejos inadecuados. Los centros de beneficio que resulten o que se adecuen a las exigencias modernas, serán menos, pero mejores, todo para beneficiar al consumidor. El sector cárnico necesita plantas de sacrificio más grandes, más viables y que cumplan con los requisitos sanitarios y ofrecer carne de calidad no solo para el consumo interno, sino con el objetivo de exportar a mercados menos desarrollados en Centroamérica, Ecuador y Venezuela.

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