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EDITORIAL

El Hay Festival y la economía naranja

jueves, 26 de enero de 2017
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Poco a poco se abre paso en la economía la agenda cultural, datos no oficiales, hablan de dos puntos del PIB, eventos como el HAY contribuyen.

La historia económica de Colombia durante las últimas seis décadas pueden resumirse en dos momentos principales, uno con epicentro en el café, y dos, con eje en el petróleo. Desde finales de los años 50, la economía colombiana giró en torno a los productores de café y las exportaciones que eran la fuente principal de las divisas. Así pasaron los años 50, 60 y 70, una economía que subsistía en medio de bonanzas y crisis cafeteras. Hasta que llegaron los años 90 y el país entró en la danza de los petrodólares que ingresaban por las exportaciones de crudo. Erróneamente nos creímos un país petrolero, sin saber diferenciar que una cosa es tener petróleo y otra muy diferente ser petrolero. Hasta que llegó la caída de precios del barril de crudo a finales de 2014 y el país económico se dio cuenta de que no había incentivado eficientemente las exportaciones no tradicionales y las cuentas nacionales dependían mayormente de las exportaciones de petróleo. Vinieron los ajustes pertinentes, nuevas reformas tributarias, vacas flacas y se empezó a mirar cuál sería la vocación económica del país para bien entrada la segunda década de los años 2000, y para ser sinceros, poco se habla de la estrategia exportadora, así se improvise diciendo que el futuro está en la agroindustria. Al margen de esta situación coyuntural y breve historia de vocaciones económicas, ha emergido en la producción de bienes y servicios el concepto de economía naranja que agrupa todas las actividades culturales y de entretenimiento otrora invisibles a los ojos de la ortodoxia de producción de un país que depende en gran manera de los commodities y las exportaciones de bienes primarios. Algunos llaman este sector, economía creativa, que involucra actividades no inscritas o identificadas en el listado de necesidades básicas insatisfechas, que es en donde se concentra la ciencia social, pero es tal el crecimiento en todo el mundo del cine, la televisión, la literatura, el deporte y la cocina, entre otros renglones importantes a la hora de medir el PIB, que se ha empezado a tratar de cuantificar el aporte para reclamar verdaderas políticas públicas de incentivos para desarrollar este naciente sector. En Colombia se dice que la movida económica derivada de la actividad cultural representa cerca de dos puntos del PIB y puede superar producciones tradicionales como el cultivo del café, sector para el cual hay subsidios y una institucionalidad generada por la parafiscalidad. Eventos como el Hay Festival que se realiza en Cartagena desde hace 12 años y que convoca representantes de la economía naranja de todo el mundo, son cada vez más necesarios para que este renglón de la producción pueda abrirse paso y crecer en un país en donde el talento musical, literario, gastronómico está aún por explotarse. En conclusión: hay que generarle más dinámicas al sector y creerse el cuento que la agenda cultural del país puede ser un renglón más importante que cualquier otro sector tradicional.

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