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EDITORIAL El cierre de la economía en un año con turbulencia
viernes, 11 de diciembre de 2015
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En el último mes del año no se cierra un ciclo económico, sino que se marca el inicio de una renovada expectativa del rumbo económico.

Es para destacar el comportamiento agregado de la economía al cierre del tercer trimestre, lo cual lleva a concluir que este será un año aceptable teniendo en cuenta las condiciones externas adversas, en particular, por la caída de los precios del petróleo y las dificultades de las principales economías de la región, afectadas por los mismos factores, pero con problemas de corrupción y desconfianza en sus instituciones internas. En ese orden, no es exagerado afirmar que nuestro país ha logrado sortear con relativo éxito esas adversidades.

En los aspectos meramente cuantitativos, algunos sectores han mostrado una mayor dinámica que otros, como el comercio, los servicios financieros y la construcción de vivienda e infraestructura. Otros, como la minería y el petróleo y la industria manufacturera, mantienen su pobre evolución de períodos anteriores. Las cifras del sector agropecuario presentan un desempeño mejor debido al repunte de la actividad cafetera frente al pasado. La proyección del último trimestre, caracterizado por una mayor actividad propia de final de año, prevé que el PIB para todo el período estará sobre 3,5%, inferior a 4,6% de 2014, pero muy por encima del promedio y entre los más altos de la región.

Sin embargo, la coyuntura no debe estar ajena de preocupaciones y del monitoreo permanente de las autoridades económicas y monetarias, en el entendido que en las últimas semanas se evidencian factores que pueden perturbar el rumbo y desmejorar lo datos conocidos. El primero de ellos tiene que ver con la persistencia de la inflación a mantenerse en niveles altos, que sin duda será uno de los retos a enfrentar al menos en la primera parte del año entrante. El costo de vida rondará el anualizado de 2015 en cerca de 7%, la tasa más alta de la última década.

Sin duda que factores ajenos al manejo económico como el impacto del Fenómeno de El Niño han afectado la oferta de alimentos e incidido en el resultado, pero la acelerada depreciación de la moneda (tercera más alta, después de Rusia y Brasil) ha sido factor determinante y en esa variable las autoridades monetarias sí tienen capacidad de maniobra.

La decisión del Banco de la República de aumentar las tasas de interés para enfrentar la inestabilidad de precios tiene lógica como señal al mercado, pero también tiene un límite, por encima del cual comienza a afectarse al sector productivo e inducir a una contracción de la economía. 

En ese orden, la enseñanza de la Reserva Federal es muy clara: solo cuando se evidencie la fortaleza de la economía, no hay peligro para aumentar la tasa de interés y es por ello que la decisión ha sido aplazada en varias oportunidades. Parece, aunque no se descarta, que en los próximos días se de un aumento mínimo, más como señal de política que por efectos reales que pueda tener.

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