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EDITORIAL Aprovechar las ‘vacas gordas’ de los cafeteros
miércoles, 5 de marzo de 2014
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La libra de café en los mercados internacionales ya llegó a los dos dólares, ojalá no se dilapide la minibonanza.

Lo bueno de la economía es que es una ciencia cambiante y que las posturas teóricas se pueden amoldar a las situaciones del mercado coyunturales no estructurales. ¿Quién iba a creer que hoy -un año después de las protestas de los cafeteros- el grano en el mercado internacional estaría en más de dos dólares la libra? Nadie, ni los más conocedores del tema pronosticaron esta situación benéfica que nos enfrenta a una minibonanza como en los viejos tiempos de décadas pasadas. Recordemos que en los años dorados de la caficultura a mediados de los 70, se vendía la libra a US$2,70.

Pero lo mejor para los cafeteros no es que la roya en Centroamérica los tenga fregados en una región que aporta a la cosecha mundial más de 15%; ni que la baja producción en México se hayan convertido en una suerte de aliados no invitados para la mejora del precio internacional, el asunto está en que hoy por hoy, por cada dólar vendido nos entregan más de $2.000. La tasa de cambio es el  gran factor de la ecuación y eso no tiene que ver con bajas producciones ni flagelos de los productores. Hace un año se veía un peso muy fuerte y no se sospechaba que las políticas de dólar barato de Ben Bernanke desaparecerían a los pocos meses, pero los mensajes de su sucesora, Janet Yellen, han hecho que la moneda estadounidense vuelva por su cause de cambio duro y haga sonreír a nuestros exportadores.

Un tercer punto que se suma a la felicidad tiene que ver con la buena cosecha que sí pronosticó la Federación Nacional de Cafeteros. Aquí se nos juntaron tres cosas positivas: buena producción interna, tasa de cambio por encima de los $2.000 y una mayor demanda del grano por escasez en ciertos mercados. No hay que dañar la fiesta pidiéndole al Gobierno Nacional y al gremio que suspenda los subsidios a los cafeteros, porque eso ya sucedió con la mágica fórmula de los $700.000 por carga de 125 kilos, ahora hay que pedirles a los cafeteros agremiados en una buena institucionalidad, que aprovechen este cuarto de hora pagando deudas, mejorando sus cultivos y avanzando en la calidad del grano. El precio del café colombiano debería ser superior porque es de mejor calidad al de la competencia, pero eso no se ha masificado entre la mayoría de productores, que más bien viven pendientes de las ayudas del Gobierno.

Hay que aprovechar las ‘vacas gordas’ que nos están brindando los precios, la tasa de cambio y el mercado internacional. La historia de la caficultura colombiana es apasionante y está llena de aciertos y desaciertos, pero debemos aprender de la historia para que en el manejo del sector cafetero esté buena parte de las fórmulas para el postconflicto. Es mucho lo que pueden enseñarnos los cafeteros en regiones de guerra como Cauca, Huila y Nariño.  

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