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La caída de la licitación del tercer canal y la nueva realidad del mercado obliga al Gobierno a barajar de nuevo.
Lo que el Consejo de Estado hizo el pasado martes con la tortuosa licitación del tercer canal de televisión privado es lo mejor que ha sucedido en el negocio de los medios de comunicación nacionales recientemente. La afirmación está cargada de contundencia porque la Colombia de este 2012, desde el contexto económico y tecnológico, es muy diferente a la de hace más de 24 meses cuando el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez largó la carrera para adjudicarle competencia a los canales privados en manos del Grupo Ardila y el Grupo Santo Domingo. Los participantes en la frustrada licitación tuvieron que esperar un año y siete meses para que el tribunal admitiera la demanda contra la subasta pública, el mecanismo seleccionado en su momento por la moribunda Comisión Nacional de Televisión para adjudicar el canal. Inicialmente, los magistrados del Consejo de Estado habían ordenado suspender todo el proceso de adjudicación, que data de abril de 2008, mientras lograban un fallo de fondo y de un consenso probado que a la postre debe repintar el negocio de la televisión en Colombia.Es un hecho no debatible que la realidad del negocio de la televisión no es el mismo y que el Gobierno Nacional debe reformularlo de manera urgente. Las tres situaciones que obligan a este imperativo rediseño es que la nefasta Comisión Nacional de Televisión se encuentra en estado terminal y sus funciones todavía no se le han entregado plenamente a las oficinas e instituciones que recogerán lo que queda del espíritu constitucional con que fue creada la polémica Cntv. No sabemos qué quiere el Estado de la televisión como negocio o servicio privado y público, ni conocemos en detalle los análisis de los nuevos medios a través de internet que obliga a que se cambien las reglas tradicionales.El otro punto de quiebre es que no necesariamente deben haber solo tres canales en un mercado de libre competencia. En varios países de la región existen cinco y hasta siete negocios privados que le permiten a los consumidores tener programaciones competitivas que le garantizan al televidente mejor entretenimiento e información. También es cada vez más notable el papel que juega la televisión por cable que se ha vuelto una realidad en más del 80% de los televisores colombianos. El recientemente rediseñado Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones tiene que jugar un papel más activo en este asunto, de tal manera que la televisión por internet, las nuevas tecnologías de los mismos televisores, las televisión por cable y satelital puedan jugar un papel transformador en la sociedad del futuro. El Gobierno tiene en sus manos las herramientas y es el momento para hacer una verdadera transformación.
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