sábado, 21 de noviembre de 2020

Se estima que se han gastado US$12 billones en los problemas derivados por el covid-19, una noticia tan mala como buena, pues también dejará una gran infraestructura hospitalaria

EditorialLR

La recuperación de las guerras, de las tragedias climáticas y de crisis financieras siempre deja un gran salto social que no siempre se puede cruzar con las pérdidas de vidas. El avance tecnológico y político derivado de las dos guerras mundiales del siglo XX es innegable y gran parte del desarrollo que hoy se disfruta nació por esos conflictos. Incluso, hasta las devastaciones ocasionadas por la naturaleza les han permitido a los países saltar no solo en la prevención sino en el desarrollo económico: los terremotos en Japón y Chile son una muestra de ello.

Así mismo, las crisis económicas causadas por las quiebras de los bancos han hecho que los sistemas financieros del mundo sean más sofisticados y cuidadosos, los inversionistas más cautelosos y las familias conservadoras a la hora de endeudarse. Con el coronavirus de este 2020 no habrá mucha diferencia y ya se empieza a percibir el salto que el tradicional olvidado sector de la salud dará en todo el mundo cuando todo esto haya tocado la nueva normalidad.

Habrá un costo ineludible y es el endeudamiento de los países. A la luz de un reciente informe sobre la situación fiscal de la economía mundial, elaborado por el Fondo Monetario Internacional, se estima que se han gastado o invertido más de US$12 billones en solucionar el problema del covid-19. La situación ha hecho que los gobiernos de todos los países el mundo, sin excepción alguna, asignen millonarios recursos para desarrollar no solo la infraestructura sanitaria u hospitalaria sino fortalecer el recurso humano y lo están logrando con creces. En el campo de la investigación científica también se está dando otro gran salto, pues más de 30 países -casi todos los de la Ocde- se han volcado en desarrollar tratamientos y a emprender la búsqueda de una vacuna que les permita a las sociedades derrotar el covid.

No toda la deuda se va para el sector sanitario, pues los gobiernos aumentaron su gasto público para ayudar a las empresas y a las familias en un ambiente de crecimiento del desempleo. Dice el FMI que “la mayoría de los gobiernos han ofrecido ayuda financiera a las personas y los negocios afectados económicamente por la parálisis que trajo la pandemia”, todo eso se ha financiado con deuda ante las bancas privadas y multilaterales. El estado de la deuda de los países se va a disparar y en el largo plazo solo saldrán bien librados países que no estuvieran tan endeudados antes del covid-19 y uno de esos es Colombia, que dicho sea de paso ha sido un país que no solo ha honrado sus compromisos crediticios, sino que les ha tenido un temor reverencial a más empréstitos; no es el caso de algunos vecinos cuyo monto de deuda externa sobre el PIB ha superado permanentemente 50%.

Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía, advirtió que “desde la década perdida de América Latina en 1980 hasta la crisis griega más reciente, hay muchos recordatorios dolorosos de lo que sucede cuando los países no pueden pagar sus deudas. Una crisis de deuda global hoy probablemente empujaría a millones de personas al desempleo y alimentaría la inestabilidad y la violencia en todo el mundo”. La deuda externa para Colombia saltará de 43% a cerca de 65% como consecuencia de financiar la crisis del covid-19, pero no hay otro camino en el horizonte y se puede respirar tranquilos porque esa deuda dejará buenas cosas en el largo plazo.

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