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ANALISTAS Responsabilidad del mercadeo
viernes, 23 de septiembre de 2016
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El mercadeo, y las herramientas que en su implementación se usan como la publicidad, las promociones, y la mezcla comunicacional en general, principalmente, son responsables de los comportamientos de la sociedad en muchísimos casos.  Por ello, no pocos por cierto, piensan que muchos problemas como el consumismo, las compras innecesarias, el endeudamiento excesivo de unos, los fracasos, etc., provienen del marketing.

  Y a decir verdad, en mucha parte hay razones para ello, pues a muchas personas que están en mercadeo parece que se les ha olvidado la responsabilidad social que tiene, al igual que a quienes tienen a su cargo la dirección general, puesto que parecen estar más interesados en las utilidades inmediatas, la rentabilidad explotadora del mercado, y la reducción de gastos a expensas de los clientes, principalmente, descuidando el componente básico y esencial de cualquier actividad humana y, obvio, empresarial: el elemento humano. 

Siendo el mercadeo la función organizacional, como predica la American Marketing Association, orientadora de las acciones para desarrollar y mantener los mercados, los clientes, entonces, como decía Drucker, le cabe la responsabilidad de guiar, no dirigir ni administrar, orientar, participar, en la conducción de todas las actividades de la organización, pues todas (las organizaciones), y todos quienes las conforman, sin excepción, tienen que ver directa y/o indirectamente con el cliente o consumidor final, y con la sociedad, y ese solo hecho determina lo que tanto han dicho los principales autores de la materia: hoy, más que nunca antes, es una verdadera filosofía que se traduce en cultura organizacional, porque un cliente depende de todos. 

La gente de mercadeo tiene pues una responsabilidad, no solo social (que es de las más olvidadas y descuidadas), sino en todos los campos, y, obviamente, en el desarrollo del país. Colombia necesita mercados para todo, para sus productos y para el turismo, para que los productos y servicios, que son de la más alta calidad, se consuman dentro y fuera de él, y necesita mucho mercadeo para el turismo, que cada vez se convierte en motor y protagonista del progreso de los países, puesto que genera la confianza que se requiere para que lleguen quienes aquí dejan recursos económicos mientras nos enseñan cultura, y hace que las puertas de la inversión sean cada vez más anchas para aquellos que desean lograr más con lo que hacen, y tan importante como olvidado y descuidado, para el comportamiento social. 

Los satisfactores de necesidades y deseos que buscan los mercados son gran responsabilidad de la gente de mercadeo, pues si la mezcla se trabaja adecuadamente, si se dan a conocer, se estimula, se facilita la adquisición, se tiene una sociedad preparada acorde con las promesa básica diferenciadora que se posee, y trabaja para mejorar verdaderamente el nivel de vida de propios y extraños, se podrá decir en un futuro cercano que se ha cumplido con la responsabilidad histórica que tiene la actividad que forma y mantiene los clientes. Y eso es lo que hace el mercadeo.

Pero hay que hacer una claridad, como bien afirma la gurú de la fidelización de clientes Jill Griffin: hay que comenzar por dentro. Es decir, primero el mercado interno, quienes conforman las organizaciones y hacen posible que existan y sean exitosas, porque si ello no se logra, la inestabilidad laboral seguirá aumentando, y los mercados o clientes serán cada vez más esquivos y reacios a aceptar la oferta que se les hace. Por eso es menester, es imperativo, que mercadeo acepte y reconozca la enorme responsabilidad que tiene, al igual que lo hagan las altas directivas.