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ANALISTAS Preciosa oportunidad
jueves, 11 de octubre de 2012
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En el proceso de internacionalización de su economía nuestro país tiene un reto inmenso, en los próximos diez años debe triplicar sus exportaciones de productos diferentes a los del sector minero - energético. Para alcanzar este objetivo, no solo debe incrementar su oferta exportable, sino que adicionalmente el país debe dar grandes saltos en materia de competitividad. No se trata únicamente, en esta materia, de ponernos al día en cuanto a infraestructura, es preciso que el país cierre la brecha que en el campo de los costos logísticos nos separan de nuestros competidores. El indicador del Doing Business del Banco Mundial señala que exportar un contenedor en Colombia cuesta US$2.270, mientras que en Chile vale tan solo US$795 y en Perú US$860. Mientras no se cierre esta brecha de costos, difícilmente Colombia puede ser exitosa en los mercados internacionales.

Una buena oportunidad para dar un primer salto en materia de competitividad internacional se abre con ocasión de la reforma de la legislación aduanera. El país se apresta a adoptar un nuevo código aduanero, que esperamos sea moderno y responda a las exigencias que impone la competencia internacional. En otras palabras, esperamos que el nuevo estatuto aduanero, sin perjuicio de los controles que debe ejercer la autoridad aduanera, sea ante todo un instrumento de promoción del comercio exterior, en la medida en que el principio de la facilitación sea la orientación rectora.

Para ello, es preciso que se aproveche esta ocasión para implementar mejores prácticas de fiscalización, dentro de las cuales deben estar: a) El uso de herramientas electrónicas que permitan cruzar información. b) La adopción de un sistema de administración de riesgos que permita menos inspecciones físicas y un control más efectivo de las distintas operaciones y c) La implementación de un sistema de colaboración por parte del sector formal para la detección de prácticas ilícitas.

De igual manera, es preciso aprovechar la expedición de la nueva normativa para definir claramente las funciones y facultades de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa). En la actualidad la Polfa actúa, en diversas oportunidades, como una Aduana paralela. A nuestro juicio esa autoridad no debería tener facultades de aprehensión y sus funciones deberían ser exclusivamente de apoyo. Hoy, en muchos casos, la Polfa ordena aprehensiones de mercancías sin tener el conocimiento técnico para efectuarlas. Tal vez, por ello, los empresarios no perciben el control de esta autoridad como una acción que ayude a generar una sana y leal competencia, que evite subfacturación y el contrabando, sino que consideran que sus actuaciones por el contrario acarrean sobrecostos, demoras y pérdida de competitividad.

Un código aduanero moderno, debe descansar en una plataforma electrónica inteligente, que disminuya la discrecionalidad de los funcionarios y que permita, por tanto, que todas las operaciones sean transparentes.

De igual manera, debe permitir homogenizar  las actuaciones de los usuarios, de forma tal que se elimine la situación que se presenta hoy, referida a que cada administración seccional tiene su propia manera de hacer las cosas. Finalmente, se espera que la nueva normativa permita alcanzar una vieja aspiración de los usuarios, como es que la legislación sea clara y precisa y no este sujeta a la interpretación, a veces arbitraria, del funcionario de turno.

En fin, lo que se espera con la nueva legislación es que ella permita recuperar a la Dian como una entidad de servicio, pues en la actualidad la entidad se percibe como una institución dedicada al control represivo que ha perdido la cultura del servicio, en la cual es cada vez mas complejo realizar operaciones de comercio exterior.