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ANALISTAS Patadas al buen gobierno
martes, 3 de noviembre de 2015
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De la novela en que se convirtió el escándalo de la Fifa se están sacando varias lecciones sobre buen gobierno que vale la pena compartir, tanto en el ámbito empresarial como en el político. El más reciente capítulo fue la suspensión temporal de “Sepp” Blatter y el otrora jugador estrella de la selección de fútbol de Francia, Michel Platini, por cuenta de la comisión de ética. La Fifa decidió que Blatter y Platini -hasta hace poco el candidato más opcionado a suceder al suizo-, estarán alejados de cualquier actividad relacionada con el fútbol tanto en el ámbito nacional como internacional por 90 días. A continuación, algunas de las lecciones que se pueden resumir de este lado oscuro de la Fifa.

El buen gobierno como parte de la gestión y no como para rayos. El comité de buen gobierno de la Fifa fue creado en 2011 para luchar contra la corrupción, que para ese entonces también era noticia internacional y no era la primera vez. Un comité de buen gobierno no puede ser visto como una oficina de crisis, o una estrategia de mercadeo. Más que un comité se trata de los principios que deben caracterizar a toda la organización. Se trata de buenas prácticas, las cuales redundan en resultados económicos pues tienen efectos en la gestión misma y en la reputación, algo que no funcionó en la Fifa.

El aporte de un tercero: el exfiscal federal estadounidense, Michael J. García, fue llamado por la Fifa para presidir el grupo de investigación de su comité de ética. Desde allí, García realizó una pesquisa sobre la forma en que se adjudicaron las sedes de los mundiales a Rusia 2018 y Qatar 2022, cuyo resultado fue un informe de 350 páginas entregado el año pasado. La Fifa recibió el documento concluyendo que la adjudicación de los torneos fue acorde a la ley y daba por “cerrado” el tema, conclusión que García rechazó considerando que estaba mal interpretado y además, presentó un recurso ante la comisión de apelación y ética que la Fifa negó. El rol de García en una organización es similar a la de un asesor externo, cuyas sugerencias pueden ser aceptadas o no. La alerta de García terminó en una interpretación que pudo ser entendida como “endogámica” por parte de la Fifa, lo cual no va bien con la transparencia.

El dilema de los sempiternos. Una característica común en la mayoría de los personajes que han sido destituidos en la cronología de corrupción en la Fifa es que se trata de gente con muchos años en el poder del fútbol de sus respectivos países. Es claro que en las empresas hay líderes que han hecho grandes a sus empresas, pero en el caso de la Fifa parece haber una relación adversa entre buen gobierno y permanencia sempiterna. No se trata de tener generaciones de relevo, sino generaciones de empalme, y que no se generen luchas que por permanecer en el poder, perjudiquen el buen gobierno. Blatter ha empleado frases como “el capitán no abandona el barco en medio de la tormenta”, pero puede suceder que las tormentas sean los mismos capitanes.

Mientras tanto, seguimos esperando qué va a pasar con la Superintendencia de la Economía Solidaria, 10 meses en interinidad. Confiamos en que este sector, cuya importancia es vital para el tan promocionado “nuevo país”, sea honrado nombrando en propiedad alguien que, sin importar el padrinazgo político, tenga conocimiento técnico de la economía solidaria, para así evitar que le sigan metiendo goles a la reputación de tantas cooperativas, mutuales y fondos de empleados.