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ANALISTAS Otros aportes cafeteros a la economía y al debate rural
sábado, 8 de noviembre de 2014
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Así como una imagen vale más que mil palabras, una cifra basta para definir la eficaz actividad de todo un gremio. En efecto, hemos recibido los resultados del pasado mes de octubre donde se reafirma nuestra convicción en que la estrategia de la renovación y la reconversión aplicada con juicio, profesionalismo y buen criterio, sigue arrojando a la fecha resultados altamente positivos. En los últimos 12 meses hemos obtenido una producción de 12,2 millones de sacos de café, lo que se traduce en un crecimiento del 18% frente a igual periodo anterior. Y este destacado aumento de la producción implica que llegamos a una productividad promedio equivalente a 15,2 de sacos por hectárea, siendo esta la productividad la tercera más alta en los últimos 14 años, después de 16,3 de 2007 y 15,3 de 2006.

Así como una imagen vale más que mil palabras, una cifra basta para definir la eficaz actividad de todo un gremio. En efecto, hemos recibido los resultados del pasado mes de octubre donde se reafirma nuestra convicción en que la estrategia de la renovación y la reconversión aplicada con juicio, profesionalismo y buen criterio, sigue arrojando a la fecha resultados altamente positivos.

En los últimos 12 meses hemos obtenido una producción de 12,2 millones de sacos de café, lo que se traduce en un crecimiento del 18% frente a igual periodo anterior. Y este destacado aumento de la producción implica que llegamos a una productividad promedio equivalente a 15,2 de sacos por hectárea, siendo esta la productividad la tercera más alta en los últimos 14 años, después de 16,3 de 2007 y 15,3 de 2006.

En lo que va corrido del año, la producción alcanzó los 9,9 millones de sacos, superando en un 15% los 8,6 millones de sacos producidos en igual período del año anterior y también vale la pena resaltar que el valor estimado de la cosecha llegó a $4,3 billones, lo que hace suponer que al concluir el próximo diciembre la caficultura aportará cerca de $5,5 billones a la muy necesitada economía rural.

Este buen comportamiento interno se refleja a su vez en las exportaciones, ya que en este capítulo, de noviembre de 2013 a octubre de 2014, se alcanzó la cifra de 10,9 millones de sacos, superando en un 20% las registradas en similar periodo del año anterior, que fue de 9,1 millones.

Por otra parte y siguiendo con nuestra costumbre de estudiar en profundidad nuestro gremio con el fin de trazar las políticas que redunden tanto en una mayor producción y competitividad como en una mayor protección y remuneración para nuestros caficultores, quisiera compartir con ustedes algunas opiniones sobre los estudios que se han llevado a cabo en la Misión para la Competitividad de la Caficultura. Sobre ellos, la doctora Olga Lucía Acosta, economista, profesora de la universidad del Rosario, asesora del Consejo Superior de la Política Fiscal, CONFIS, investigadora en temas sociales y de finanzas, con una maestría en Economía del Desarrollo y Especialista en Política y Regulación Económica de la Universidad de París.

El primer mensaje que quisiera resaltar, de los muchos y muy relevantes entregados por la Dra. Olga Lucía, es que “las problemáticas sociales no pueden resolverse solamente con política social”. Las carencias y la pobreza que aquejan gran parte de la población colombiana y en particular a los pobladores de las zonas rurales, solo podrán ser resueltas con intervenciones públicas que de manera concurrente busquen tanto el mejoramiento de las condiciones sociales como el incremento de la capacidad productiva y de la generación de ingresos de las familias.

Con fundamento en esta reflexión, la Dra. Olga Lucía centra su análisis en cinco aspectos que deberán tenerse en cuenta a la hora de formular la política social que permitirá alcanzar el tan anhelado desarrollo equitativo de las zonas rurales, condición necesaria para el establecimiento de una paz estable y duradera.

El primero de estos aspectos está relacionado con el envejecimiento de la población colombiana y los efectos que dicha situación puede ocasionar en la sostenibilidad del sistema pensional y la posibilidad de garantizar a los adultos mayores un ingreso mínimo para llevar una vida digna. Problemáticas tan preocupantes como la falta de ahorro para la construcción de una pensión para la vejez y la informalidad del mercado laboral, así como el hecho de que en las zonas rurales habita una mayor cantidad de niños y adultos mayores, que personas en edad de trabajar, genera enormes retos para la política social en las zonas rurales.

En este sentido, la Dra. Olga Lucía llamó la atención respecto a una nueva generación de políticas sociales que se centra en el “cuidado como bien social” enfoque que permite superar las intervenciones de corte sectorial y hace posible una visión integral de atención a los niños y adultos mayores.

Como segundo aspecto, se mencionó la necesidad de trabajar en pro de la doble inclusión social, entendida como aquella que permite el mejoramiento de las condiciones sociales, al mismo tiempo que permite que la población construya capacidades para la generación de un nivel sostenible y adecuado de ingresos.

En este sentido, se hace un llamado a lograr el equilibrio entre el sistema de seguridad social subsidiado y el contributivo, que depende de que: i) las actividades económicas desarrolladas en las zonas rurales sean rentables, y ii) entender que las profundas fallas de los mercados laborales rurales deben ser resueltas con la implementación de intervenciones sociales adecuadas en propósito y secuencia. Experiencias del mundo cafetero en cuanto a la implementación de programas que aseguran la pertinencia de la educación rural, el relevo generacional, la gestión empresarial de la fincas cafeteras y el acceso de la población cafetera a esquemas de seguridad social para la vejez como los BEP, son claros ejemplos de las acciones adecuadas que deben realizarse en beneficio de la zona rural colombiana.

En tercer lugar, la Dra. Olga Lucía llamó la atención respecto de que a pesar de que la pobreza ha disminuido, todavía persiste una enorme vulnerabilidad ante diferentes eventos tales como la precariedad en el empleo; la carencia de mecanismos de protección al ingreso; el mayor tamaño de las familias; las altas tasas de dependencia, el menor nivel educativo y de activos.

Para alcanzar la protección social se requiere de políticas para apoyar a los individuos, hogares y comunidades a manejar diversos riesgos y para acelerar la reducción de pobreza y sostener el desarrollo económico y humano. Con ello se busca una mejor articulación de diferentes intervenciones enfocadas en la familia, pues enfrentan los siguientes retos: i) suplen debilidades de los sistemas de protección; ii) han asumido mayores cargas de responsabilidad en las últimas décadas; iii) estructuras familiares cambiantes (menor tamaño, más jefatura femenina, nuevos arreglos, etc.)

Por último, señaló la Dra. Olga Lucía que se requiere de implementar políticas de apoyo a la producción diferenciadas por las condiciones imperantes en las regiones cafeteras y las cuales están relacionadas con la demografía, la oferta ambiental y climática, la infraestructura disponible, entre otras cosas.

Aquellos interesados en conocer en detalle los argumentos presentados por nuestra experta invitada a la sesión ampliada del Comité Directivo pueden acceder al siguiente vínculo en internet: http://www.cafedecolombia.com/video.html

Para terminar quisiera reiterar el hecho de que en la Federación siempre ha sido nuestra costumbre estar abiertos al diálogo, a oír con respeto voces diferentes, a analizar las propuestas dentro del marco del conocimiento y la construcción, porque sabemos que de esa manera se enriquece el debate y se fortifica nuestro proceder, para bien del caficultor que espera que las decisiones y políticas que se tomen sean las acertadas y que redunden en su prosperidad social y económica, y para bien del país.