jueves, 8 de agosto de 2013
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Colombia no puede darse el lujo de perder indicadores, bajar productividad o restar a sus metas de crecimiento, el país necesita un presidente con nota de 5, no el 4 con el que el mismo Santos se ha calificado.
 
Nadie es perfecto, eso todos los sabemos, pero es posible contar con mejores calificaciones para estar al frente del país que cuenta con gran potencial, pero se hunde en las dificultades porque falta voluntad política para jalonar la locomotora de la infraestructura que es la más necesaria.
 
Al presidente Juan Manuel Santos lo pillaron sus tres años de gobierno con una calificación de 4 que él mismo se aplicó, aunque el país necesita mejores resultados, que a su vez sirvan al bienestar y la tranquilidad de los gobernados, cosa que no se nota.
 
Es posible que otros sectores evalúen al Gobierno con otros números, a la baja, o sus inmediatos amigos, al alza, pero el país va mal, sin importar que Santos quiera o no reelegirse, aunque por sus actos es seguro que quiere repetir.
 
Colombia ha estado semiparalizada por paros y protestas de diversos sectores productivos como el agricultor o el cafetero. La justicia no despega y la economía empieza a mostrar dificultades, como las pérdidas del 40% en los resultados de la banca.
 
Ahora Santos sale al paso a indicar que quiere deshacerse de la propiedad que el Gobierno tiene en una empresa clave como lo es Isagen, argumentando que no es gran cosa.
 
La venta de Isagen no es atribuida a un problema fiscal porque el mismo Gobierno ha reportado crecimiento en los recursos y una buena posición de crédito. Y no queda claro que ese dinero sirva a promover la anhelada infraestructura.
 
El mismo Santos anunció que hay listos unos $40 billones para las licitaciones, incluyendo las llamadas Autopistas de la Prosperidad que a un año de terminar este mandato no han arrancado en forma. Entonces ya tiene plata, faltan las ganas.
 
Los críticos de la medida aseguran que la verdad es que el Gobierno Santos trata de tapar el sol con un dedo que es el hecho de que se le caerán los ingresos fiscales, entre otras razones por el desmonte del 4 por mil que será el próximo año de 2 por mil, es decir casi $2,5 billones de pesos menos para la caja menor de gastos del Gobierno.
 
Santos recibió un país en crecimiento, con percepción de seguridad y confianza de los ciudadanos sobre su bienestar, pero ahora, en las postrimerías de su mandato, hasta el Banco de la República va de capa caída, y para este 2013 calcula pérdidas operaciones por $1,65 billones.
 
Las pérdidas del Emisor deben ser cubiertas por el Gobierno, por la desvalorización de reservas internacionales y el oro, que se suman  a la presión externa sobre nuestra economía, por la baja en precios de nuestros productos exportables como el café, el petróleo o inclusive el oro que tuvo buen momento de valorización hace pocos meses.
 
Nos gustaría que el Gobierno apuntara hacia una mejor calificación, una mejor nota al presidente Santos necesariamente será una notoria mejoría en las condiciones que recibió el país pero que, mientras ayer conmemoró 3 años de gestión, las cosas se ven de mal en peor.
 
El presidente debe buscar una mejor calificación, y nos gustaría que la ganara, porque ahora no progresa la economía, la seguridad se vino a pique y el proceso de paz en que empeñó su palabra cada día se ve más lejano.