.
ANALISTAS Intereses del lado del pueblo
miércoles, 3 de abril de 2013
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Aunque parezcan ganas de echarle leña al fuego, realmente es inconcebible que las autoridades no tengan un mismo derrotero cuando de bajarles las tasas de interés a los deudores colombianos se trata.

 
Llevamos años bajo el clamor de ciudadanos, industriales, del Gobierno y hombres de negocios para que haya reducción en las tasas de interés. Un clamor del que hemos hecho eco también en boca de los mismos banqueros.
 
Todos han enarbolado el bien común y el afán de que se reactiven tanto los mercados como la economía. Pero ahora que el Banco de la República encuentra los argumentos para echar a la baja los tipos de interés, la Superintendencia Financiera sale al baile a subir el tope del valor del dinero. ¡De qué lado estamos! 
 
Lo extraño es que la medida lleva la firma del superintendente, Gerardo Hernández, un hombre que durante años trasegó por las oficinas del Emisor, es decir sabe bien los efectos de estas decisiones que a simple vista se ven contrarias al interés del público en general.
 
La queja generalizada contra los bancos es que, incluso desestimulan el ahorro porque pagan poco por la platica que cada cliente deposita en estas entidades y en cambio aplican tasas onerosas a quienes se atreven a pedirles prestado.
 
El Emisor ha pedido a los bancos que se transmita la reducción en las tasas de interés que llegaron hasta 10% y que ahora rondan los 3,25%, pero en cambio la Superfinanciera pareciera tener rancho aparte al elevar el costo del tope para los créditos. 
 
En el último año el Banrepública ha bajado los intereses en dos puntos porcentuales 200 puntos básicos, pero de la otra orilla, la tasa de usura de la Superintendencia Financiera se elevó 1,37 puntos porcentuales es decir 137 puntos básicos, de 29,88% a 31,25%.
 
La queja ha venido de diversos sectores, e incluso Fenalco atinó a advertir que lo único que se ha logrado con todo este vaivén de las cifras es que se reduzcan los ingresos de los ahorradores, mientras se encarecen los créditos. Así no se puede trabajar.
 
Si bien es posible que la Superfinanciera adopte su porcentaje de tasa de usura o tope para los créditos de consumo con base en los datos que reportan los bancos, también lo es que, como entidad de vigilancia, está en la obligación de velar por el crecimiento del sector. Con ahogar a quienes necesitan hacer préstamos no se logra mayor cosa.
 
Al Banco de la República le han llovido rayos y centellas durante meses, porque fue uno de los primeros bancos centrales en ponerle el pecho a la brisa y empezar a subir las tasas, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos, FED, imponía una tendencia y cada decisión iba hacia casi cero en el valor de su tasa de interés.
 
La responsabilidad del Emisor estuvo a prueba siempre y sin importar los señalamientos desde el Gobierno hizo valer su independencia. Pero ahora que el Banco de la República ve con buenos ojos comenzar a bajar las tasas, los bancos van al alza.
 
Eso del sube y baja en el valor del dinero es una mala tendencia. Deja en vilo a quienes requieren liquidez para mantener a flote sus negocios o incluso para quienes se atreven a apostarle al futuro de su bolsillo y ven viable endeudarse.
 
Las contradicciones son malas siempre, porque se da una señal errada. En este caso la lectura es: no ahorre porque no paga y mejor no busque plata para mejorar, porque es cara y no sabe a bueno tanta deuda. Veamos cómo se arregla esa disyuntiva, a corto plazo.