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ANALISTAS Entre la rubia y el moreno va más que el dólar
miércoles, 6 de noviembre de 2013
La República Más
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Quién lo diría que siendo tan diferentes hasta en el color de su piel, la rubia presidenta de Alemania, Ángela Merkel y el morocho presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ahora sufren de los mismos males: la desconfianza por el espionaje y las dificultades por la crisis financiera, aunque el dólar los separa convenientemente.

A nosotros en Colombia nos consta que las fluctuaciones en la cotización interna del dólar, sumada a la indecisión sobre los movimientos que hará la Reserva Federal, banco central de Estados Unidos, afecta el crecimiento y los negocios en cada país.

Alemania también está sufriendo por las dificultades de la crisis financiera, ya que lleva el peso específico de la supervivencia de la zona Euro, el crecimiento económico mundial y el escándalo por las chuzadas de su supuesto aliado, Estados Unidos.

Ampliamente difundido fue esta semana un informe del Departamento del Tesoro en Washington, según el cual el modelo de crecimiento alemán basado en las exportaciones afecta a la eurozona y a la economía global, debido a que el ritmo del crecimiento de la demanda interna en Alemania no es el óptimo.

Hace años que Estados Unidos también sobrevivía de su consumo interno, pero el mundo ha cambiado mucho desde que se permite que una mujer sea presidente de un país rico y poderoso y un negro sea el jefe en la primera potencia económica y política del mundo.

Esos cambios muestran la diversidad y las amplias posibilidades que se abren en un mundo globalizado y democrático, pero también los riesgos que se avizoran en el inmediato futuro respecto de cómo debe ser el comportamiento económico de cada país en su economía doméstica o internacional.

Desarrollar el mercado interno es una prioridad para casi todos los países que quieren crecer y ganar mercados dinámicos, pero en países como Colombia no es fácil cuando un dólar es tan barato que es más fácil importar productos que producirlos internamente, es decir, generar empleo y riqueza para el propio país.

En estos días Alemania y Estados Unidos, antiguos aliados en el proceso de recuperar la economía mundial, enfrentan dificultades debido a la práctica de espionaje de Estados Unidos que incluye escuchar las conversaciones telefónicas de la dama fuerte de Alemania, que se supone es aliada y no debería estar entre los espiados de Estados Unidos que se espera se concentren en su potenciales enemigos.

En medio de este álgido panorama, Estados Unidos cuestiona que Alemania gane mercados mundiales con crecimiento de sus exportaciones, mientras aparentemente descuida su consumo interno en el cual hasta Estados Unidos tendría una ventana de oportunidad para el impulso de su economía.

El modelo alemán es cuestionado por el Tesoro estadounidense, pero bien soportado internamente debido a que 99% de sus empresas  son pequeñas o medianas en tanto que son responsables de la creación de 60% de los empleos en el país, nada mal pese a la crítica.

Estados Unidos también ha forjado un mercado doméstico muy importante, pero ahora sus exportaciones son vitales para el crecimiento económico y la generación de empleos, especialmente porque la debilidad del dólar es clave para incrementar sus ventas externas.

La diversidad entre amigos, socios o rivales económicos y políticos tiene mucho de ancho y de largo, pero frente a los números las críticas se caen por si solas, Alemania sigue fuerte y ganando respaldo mundial, Estados Unidos ahí va, pero con muchos problemas y escándalos.