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ANALISTAS El Día del Trabajo
martes, 6 de mayo de 2014
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La celebración del primero de mayo, que viene a refrescar la memoria sobre la legitimidad de las conquistas laborales por parte de los obreros de Chicago, quienes en su lucha por una jornada laboral de ocho horas fueron ejecutados hace más de cien años, y que se extendió por el mundo occidental como un estandarte por el respeto y la consecución de dignas condiciones laborales, también en nuestro país hizo eco, incluyendo marchas, desfiles, protestas con arengas encendidas y hasta con procesiones como la del venerado “Amo Ecce Homo” de Popayán. En esta, los payaneses bajan la víspera de esta fecha de la capilla de Belén que está ubicada en la colina de ese mismo nombre y con la imagen de nuestro Señor se realiza la procesión del primero de mayo que recorre las calles céntricas, la cual va, y aquí su singularidad, sobre los hombros de trabajadores locales. Una vez hecho su recorrido por las calles, se regresa en horas de la tarde a su lugar de adoración. Estas expresiones populares perpetúan una valiosa y original amalgama de religiosidad, devoción y fe con la protesta social, que dio génesis a esta celebración del pasado jueves, conmemoración que transcurrió en nuestro país en medio del paro agrario liderado por voceros de campesinos inconformes con la realidad que están viviendo en sus parcelas, y sobre cuyas variables el gobierno ha venido actuando por un lado con decisiones de alta política y por otro con apoyos directos al productor como el PIC para la caficultura, o con variados apoyos directos a la comercialización aplicados a los cultivos de papa, por solo poner dos ejemplos. En un tema tan complejo como este es muy difícil dejar a todo el mundo contento. 

Sin embargo, todo hay que decirlo, existen aún asuntos que pueden mejorarse como la cartera con las entidades financieras, tal y como se hizo en el 2001 con el Pran Cafetero que en su momento compró la cartera en mora de 67.000 productores que tenían obligaciones por $118.000 millones. A estos productores se les dio un plazo de 10 años con 3 de gracia durante el cual no se pagaban intereses. De estos, a la fecha, hay 27.000 caficultores que tienen deudas con Finagro por $50.000 millones y el año pasado el Gobierno Nacional tramitó una extensión del plazo hasta el 31 de diciembre de 2014 para cancelarla. Los productores cobijados pagan solo el 30% del capital, sin intereses. 

Otro ejemplo importante de lo que se puede hacer, son los créditos para la renovación por siembra de 174.305 hectáreas de café con variedades resistentes en el marco del denominado Programa de Sostenibilidad y Futuro –PSF- en el cual la Federación Nacional de Cafeteros desde el inicio en el año 2008, ha logrado la inclusión bancaria de 204.000 productores con créditos por un valor cercano a un billón de pesos. Este es un gran esfuerzo de la Institucionalidad Cafetera, desde la estructuración oportuna, la coordinación, el trámite y el pago de $91.735 millones a título de intereses que pudimos asumir para los créditos desembolsados hasta el año 2011. Estos créditos han recibido el respaldo del Gobierno Nacional a través del Incentivo a la Capitalización Rural –ICR- que ha sido un apoyo fundamental para los cafeteros usuarios de los créditos PSF. A la fecha se han otorgado 178.000 ICRs por $350.000 millones destinados a abonar a capital, es decir que el pequeño cafetero no tiene que pagar 40% del crédito. También estructuramos con Finagro una línea de crédito hasta con 40% de ICR para construir, de la mano de grupos asociativos y cooperativas, centrales de beneficio que disminuyen el esfuerzo del productor, mejoran la calidad del café y por lo tanto incrementan la factura de venta y disminuyen los costos de producción, un modelo ganador que debemos seguir. 

Hace unos días el Fondo Nacional de Solidaridad Agropecuaria –FONSA- que fue creado por la ley 302 de 1996, cuyo objetivo exclusivo es otorgar apoyo económico a los pequeños productores agropecuarios y pesqueros para la atención y alivio parcial y total de sus deudas cuando se presenten problemas climatológicos, fitosanitarios o plagas o notorias situaciones de orden público. La ley 1694 de 2014 incluyo nuevas situaciones de crisis como las caídas severas y sostenidas de los ingresos de los productores. Es con la universificación y mejora de estos instrumentos como se puede lograr las alternativas de solución con las que será posible normalizar la cartera vencida y así los productores agrícolas podrán volver a demostrar que honran sus deudas. 
También es necesario avanzar sobre el control al costo de los insumos para la producción, especialmente fungicidas y abonos, temas sobre los cuales al escribir estas líneas se discute.

Aguardamos atentos a que se llegue a un inmediato entendimiento para que de manera sosegada podamos discutir e impulsar una política para el sector que sea de estado y por ende no comprometida con las coyunturas de cada gobierno. El campo, hay que repetirlo hasta el cansancio, debe estar por encima de las confrontaciones políticas, y debe ser un compromiso de estado. 
En otro orden de ideas, la totalidad del gremio cafetero está a la expectativa en relación con de las recomendaciones que para el sector emita la comisión creada por el presidente Santos, la cual es presidida por el ex ministro José Antonio Ocampo quien en el diario Portafolio del pasado viernes con la lucidez y el conocimiento sobre la materia que le es propio, afirmó que es necesario detener la lesiva apreciación del peso, porque considera como un “problema serísimo” nuestra tasa de cambio en constante revaluación. Tenemos que salir cuanto antes de ese círculo vicioso que se ha ensañado no solo con el gremio cafetero sino con el agro en general del país y que se ha convertido en el palo en la rueda que durante mucho tiempo nos ha impedido ir a la velocidad que requieren los mercados modernos. 

Siguiendo con el análisis mencionado del exministro, en tan importante diario económico señala que la noticia de que JP Morgan invertirá en nuestros bonos de deuda es sin duda agridulce, porque con ella se le abre un nuevo boquete al barco de la revaluación, aspecto que califica con su acostumbrada pertinencia como “fatal”. Y nuestro gremio que ha estado sometido a estos gastos arriba de la tasa de cambio sí que ha sentido esa fatalidad en carne propia. Así entonces hay que leer al doctor Ocampo con el juicio que merecen sus reflexiones y esperar con ilusión las recomendaciones de la misión que preside. 

Con igual expectativa y no menor entusiasmo esperamos las ideas para el sector cafetero en las que viene trabajando el economista Juan José Echavarría, sobre cuyas recomendaciones estamos abiertos para analizarlas y discutirlas de manera proactiva, en la lógica y en el entendimiento de que estarán encaminadas a fortalecer el gremio, así como para reforzar sus estructuras, como también para mejorar una arquitectura que deberá revisarse a la luz de las nuevas expresiones de opinión y de la nueva estrategia para la caficultura y política agraria que acuerde el país. Para todo este abanico de ideas, estudiadas y sustentadas, producto todas ellas del análisis desapasionado y constructivo, está abierto nuestro gremio que ve en las conclusiones de tan autorizados expertos un aporte esencial para nuestro futuro. Recogeremos con igual seriedad las distintas manifestaciones de quienes no se sienten incluidos en la institucionalidad cafetera que emanen, insisto, de la cordura, el conocimiento y la sensatez. 

En otro orden de ideas, y tal como lo he manifestado en varias oportunidades en estas cartas semanales, durante el próximo mes de septiembre se cumplirán las elecciones cafeteras donde podrán acudir todos los cafeteros de Colombia afiliados al gremio, para hacerse elegir en los órganos de decisión. Es en estos escenarios democráticos donde podrán aportar para un mejor diseño de acciones y medidas que tengan como fin el mejoramiento de la condición de vida de nuestros productores y el fortalecimiento de los bienes públicos, como la garantía de compra, el servicio de extensión, la investigación y la promoción del Café de Colombia entre otros. Con la dirigencia renovada en septiembre y con las luces de autorizados expertos, es como debemos seguir en esta gran marcha por la defensa gremial, siguiendo las vías y las directrices del sano comportamiento democrático. No es precisamente por las trochas sinuosas, resbaladizas y traicioneras que recomiendan seguir columnistas y “expertos de muy reciente cuño”, que cuando trabajaron en el gremio nada propusieron de manera sustancial ni aportaron en su debido momento alguna idea medianamente rescatable. Debe ser por el dolor del tiempo perdido y por no haber dejado ni siquiera un renglón memorable por lo que ahora levantan la pluma, precisos a la hora de dirigir su inquina contra la institución pero desatinados y erráticos a la hora de demostrar su objetividad. A la vista de esto, cómo sería de saludable entonces que en las conclusiones de las misiones en curso se incluyera también una evaluación o balance de cada administración sobre cada uno de los temas trabajados. En este aspecto la propia está al día, a la vista de todos y con saldos positivos. 

Con los resultados de la renovación, el desarrollo y profundización del mercado, la adaptación al cambio climático, las cifras del PIC que comenté en la carta anterior y los resultados de las Tiendas Juan Valdez (que comentaré en la próxima misiva) es como se demuestra el dinamismo, empuje y compromiso de la Federación, como se presentan los resultados: con claridad y contundencia.