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ANALISTAS De reconocimiento por el Triángulo Norte: Guatemala
miércoles, 24 de julio de 2013
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A propósito de las relaciones existentes entre Colombia y las naciones que se ubican en el conocido Triángulo Norte centroamericano, se presenta una secuencia de tres textos que puede servir de referente para acercarse a una región poco común para un amplío sector de la población colombiana. La lejanía se explica por el desconocimiento de los acuerdos que rigen la relación y por la errónea creencia de que Centroamérica continental tiene poco para ofrecerle al país.
 
La relación política y diplomática entre Colombia y los Estados parte del Triángulo Norte es de vieja data. Es algo que se remonta al siglo XIX, cuando la región estaba en plena conformación política. En 1984 se reafirmó con un Acuerdo de Alcance Parcial que posibilitó una mayor dinámica económica entre estos actores. A partir de ese momento, empezó un lento reconocimiento del potencial que tenía cada uno de ellos y, entonces, se determinó avanzar en la concreción del renombrado TLC entre Colombia y las tres naciones del triángulo centroamericano (documento firmado en 2007 y puesto en vigencia, de manera discriminada con cada Estado, a partir de 2009).
 
Guatemala es una de ellas. El país gobernado por Otto Pérez Molina, y que basa su economía en el sector primario, cuenta con la mayor producción y exportación de cardamomo en el mundo. Aspiran los guatemaltecos que sus ventas del producto al exterior asciendan radicalmente. La producción del año anterior les dejó ingresos superiores a U$250 millones, cifra nada despreciable para la proporción de su economía.
 
Precisamente un aspecto que se ha debatido en diversos escenarios gira en torno a la real complementariedad entre la economía colombiana y la guatemalteca, puesto que en ambos casos la agricultura ocupa un rol importantísimo. Tal como lo ratifica el mismo Ministerio de Comercio colombiano en su estudio sobre el comportamiento de las ventas externas guatemaltecas, el café, algunos metales preciosos, el azúcar de caña, el banano, producción textil específica de camisería y el caucho, son sus principales productos de exportación. Si se pone en paralelo con las ventas externas de Colombia, va a existir coincidencia. En un ejercicio de este tipo se sustenta la crítica a un acuerdo como el que Guatemala y Colombia tienen vigente a la fecha.
 
A ello se suma que existe evidencia sobre la falta de aprovechamiento del TLC con ese país por parte del empresariado nacional. Es decir, a pesar del notable aumento de las ventas y transacciones desde Colombia hacia el país maya, situadas en un incremento superior a 40% en exportaciones diferentes a commodities, es preciso anotar que no se ha maximizado el marco regulador existente para beneficiar la relación comercial. Quizá un fallo evidente es que se sigue haciendo referencia a oportunidades, y poco se gestiona para aprovecharlas.
 
Es verdad que el volumen de comercio e inversión desde Colombia hacia Guatemala se ha incrementado, no se puede discutir, pero también es cierto que los niveles son bajos si se analizan desde las potencialidades ofrecidas. El empresariado colombiano no ha tomado en serio aún a Guatemala, se ha dejado envolver por las críticas y ha obviado la realidad de la economía más fuerte de Centroamérica (excluyendo a México).