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Miss Universo 2025
Para muchos esta es la parte más esperada del certamen, pues no solo se muestra la belleza de las señoritas o la moda, sino que también es el escenario ideal para retratar la cultura
La tarde del 19 de noviembre para Miss Universo, organizado en Tailandia, fue un momento importante, pues se llevó a cabo el desfile de trajes típicos, lo que convirtió la velada en todo un derroche de creatividad, simbolismo y cultura. De hecho, en cada caso las candidatas no solo desfilaron el vestido, ya que detrás de cada detalle contaban una historia de su cultura.
Asimismo, para muchos esta es la parte más esperada del certamen, pues no solo se muestra la belleza de las señoritas o la moda, sino que también es el escenario ideal para retratar la cultura global. Bajo este contexto, estas fueron algunas de las señoritas que más destacaron en la velada.
Fátima Bosch, representante de este país ante Miss Universo 2025, lució un vestido que reinterpreta a la diosa Xochiquetzal, quien es uno de los mayores íconos del antiguo imperio mexicano que simboliza fertilidad, belleza y creatividad. Además, su traje fue diseñado por Fernando Ortiz, persona que fue la encargada de lucir plumas en tonos jade y rojo con algunos colibríes alrededor del atuendo.
Con respecto a la candidata tailandesa, Veena Praveenar Singh, le apostó a un traje típico inspirado en el Gigante Guardián de Suvarnabhumi, una figura mitológica de honor, protección y poder. Asimismo, el atuendo viene acompañado de un dorado radiante que recuerda el sol y refleja la riqueza tanto histórica como espiritual del Reino de Tailandia.
Por otro lado, desde el Caribe, Zashely Alicea llegó para brindar un homenaje visual a la naturaleza de su país, con un traje inspirado en el zumbador esmeralda, un colibrí que simboliza la delicadeza, poder y agilidad. De igual manera, la candidata en el escenario fusionó su pasión por el ballet con la elegancia que suele tener esta ave.
Con respecto a este país, la candidata chilena, Inna Moll, se subió al escenario con una capa cargada de simbolismo, hecha con una tela que dibuja los Andes, una importante cordillera que con el paso del tiempo ha construido la identidad chilena, mientras que la misma prenda es alzada por palomas como símbolo de esperanza.
Finalmente, Vanessa Pulgarín, la representación nacional, decidió apostar por el oro, con un traje típico que reluce el dorado en cada detalle, además de que es una pieza cuidadosamente diseñada para resaltar el relato. El atuendo compuesto por dos piezas refleja la elegancia, riqueza cultural y lo crucial que es el oro para la cultura desde tiempos ancestrales.
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