Cada segundo de spot cuesta unos US$175.000, según mediciones de Kantar Media.

Expansión - Madrid

Existen varios hechos en la vida que suceden inexorablemente pase lo que pase. Los días duran veinticuatro horas, el sol sale por el este y ahora casi se puede decir que año tras año los New England Patriots de Tom Brady juegan la Super Bowl.

El equipo de Boston jugará en la madrugada del domingo al lunes frente a Los Angeles Rams una nueva final de la liga de fútbol americano de EE.UU. (NFL). Será la tercera consecutiva que disputen, la cuarta de las últimas cinco y la novena en las dieciocho temporadas que el legendario quarterback de 41 años lleva liderando a los Patriotas.

La Super Bowl no es solo el gran evento deportivo del año en EEUU, también es el gran show del márketing y la publicidad. Sin embargo, para esta edición el fuerte incremento que han experimentado los precios de los anuncios en la última década, en la que se han disparado un 96%, se ha frenado.

La CBS, la cadena que será la encargada de la retransmisión del encuentro, está vendiendo el espacio de 30 segundos de anuncio por entre US$5,1 millones y US$5,3 millones, un precio similar al registrado el año pasado cuando ascendió al récord de US$5,24 millones, según los datos de Kantar Media. Cada segundo de spot cuesta unos US$175.000.

El precio, en cualquier caso, se sitúa muy por encima del otro gran evento televisivo de EE.UU., la gala de los Oscar, donde el mismo espacio cotiza en torno a los tres millones de dólares.

El estancamiento en los precios se produce también cuando la audiencia de la gran final del deporte rey en EE.UU. ha perdido fuelle. Desde el récord que obtuvo en la edición de 2015, con 114,4 millones de telespectadores, el interés ha ido decreciendo hasta los 103,4 millones que registró en 2018, la más baja de esta década. En cualquier caso, la Super Bowl sigue siendo la emisión más vista de EE.UU. y desde 2010 no ha bajado de los 100 millones, según datos de Statista.

Marcas

La CBS ya tiene vendido más de 90% de los espacios disponibles, una señal de que los anunciantes siguen teniendo interés por el escaparate de la Super Bowl. La cadena prevé unos ingresos por publicidad de US$500 millones, una cifra similar a la generada por el evento en 2018.

Marcas como Budweiser, Pepsi, Doritos, que recupera a los Backstreet Boys para su spot, o Stella Artois, que apuesta por Sarah Jessica Parker, no faltarán a la cita. Además, este año la enseña de cosmética Olay, de Procter & Gamble, se ha colado entre anuncios de cervezas, coches y comida rápida y se anunciará por primera vez en la Super Bowl para llegar al público femenino, que representa la mitad de la audiencia.

Duelo de ricos

La edición 53 de la Super Bowl, que se disputará en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, medirá a dos de los colosos económicos de la competición. Los Patriots son el segundo equipo más rico de la NFL con una valoración de 3.800 millones de dólares, y tendrán enfrente a los Rams, que regresaron a Los Ángeles hace tres temporadas después de veinte años asentados en St. Louis.

Gracias a su traslado a La Ciudad de las Estrellas, los californianos se han convertido en una franquicia pujante. Desde su regreso, su valor se ha duplicado hasta los US$3.200 millones y la franquicia ya es la cuarta más rica de la liga. Y como siempre, el show del descanso será otro de los atractivos. Esta vez será la popular banda de pop Maroon 5 la encargada de animar el entreacto del partido del año.