lunes, 14 de enero de 2013
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Colprensa

Luego de confirmar cómo algunas redes sociales se habían convertido en parte fundamental de su rutina, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince tomó una decisión con la que ha ganado nuevos lectores, escribir una ‘tuitnovela’.

Él afirma que escribe casi sin pensar y los tuits van saliendo espontáneos, simplemente tratando de seguir una historia. 

Abad cuenta que la idea surgió cuando descubrió que en su cuenta personal de Twitter había escrito mil tuits. Luego de hacer un cálculo aproximado en caracteres (140.000) descubrió que esa cifra equivalía a 70 o 80 páginas tamaño carta, lo que habitualmente mide una novela corta. 
 
“Entonces pensé, si en vez de haber estado perdiendo el tiempo en tonterías de Twitter hubiera escrito una frase de 140 caracteres cada día, ya hoy tendría una noveleta de 70 páginas”, dijo. 
 
Así, el escritor decidió abrir una nueva cuenta en la red social (@AbadFaciolince) y sin meditarlo puso un paréntesis y escribió la primera frase, el primer tuit: “(No es una buena idea empezar un libro con un paréntesis) y sin embargo la novela empezaba así. Ramón Múnera abrió el directorio telefónico y…” 
 
Así, “anuncié que escribiría una novela en mil y un tuits, uno por día durante mil y un días”. Hoy escribirá su trino 199 y en la cuenta tiene 10.116 seguidores, quizá ya sean más. 
 
Abad en entrevista habló de la ‘tuitnovela’, sus vivencias y trayectoria en el mundo de la escritura. 
 
- ¿De qué trata la novela y que nuevos ingredientes literarios surgen con ella? 
Por ahora se llama Los mil trinos y un trino, por el número y por Las mil y una noches. Los ingredientes que estoy usando son varios: el azar, ante todo, que en parte gobierna la vida de los personajes. Pero algunos también extraliterarios, como el uso de fotos, películas, sonido, y de vez en cuando cierta colaboración de los lectores. 
 
- ¿En qué género literario puede enmarcarse la obra? 
Es escribir una novela corta (el género es ese), pero en público, y de un modo un poco absurdo e improbable: una frase al día. Creo que esto es normal escribiendo, pero la hace muy difícil de seguir leyendo. Le veo muchos problemas, pero me propuse hacerla y voy a seguir. Me voy a tomar este cáliz hasta el fondo. 
 
- ¿Qué le dicen sus amigos y seguidores en las redes sociales? 
A algunos les gusta, a otros les parece absurdo. Lo normal, nadie es monedita de oro. 
 
- ¿Por qué afirma que la escritura ha dejado de ser una obra para ser un borrador? 
Porque en este caso escribo el borrador en público, no corrijo lo que voy haciendo. En general, no hago un borrador de lo que pienso escribir mañana: es espontáneo, pongo lo que va saliendo, y quedan incluso los errores. En Twitter, además, no se puede volver atrás, y la novela va en orden, hay que empezarla a leer en lo que escribí hace más de cien días o cien tuits. 
 
- ¿Qué significa escribir con la complicidad de sus más de 10.000 seguidores? 
Twitter no es así, en realidad, de eso que parece un montón de gente, lo leen a uno muy pocos, apenas los que por casualidad están ahí en ese momento, curioseando o mandando sus trinos. Creo que los que entran a ver qué he hecho últimamente son muy pocos. Hay, sin embargo, personas muy amables: personas que van colgando la novela en un blog, día a día, o personas que coleccionan los trinos y me los mandan en un documento de Word, cada mes. Cosas así, de colaboración espontánea, que es muy bonito. También están los que me ayudan con ideas o los que me corrigen errores de todo tipo. 
 
- ¿Piensa al terminar la novela reunir los tuits y publicarla de forma impresa? 
Yo creo que no, este es su elemento. Tal vez podría convertirse en un e-book corregido, ahí sí. Pero no sé. No creo que sea un experimento que vaya a salir muy bien. Es un juego que se agota en sí mismo. Me gusta jugar, pero no me gusta presumir de que estoy haciendo un juego muy bueno o muy interesante. Es un juego a secas. Sigo un precepto de don Antonio Machado: el arte es un juguete… y además no importa. 
 
TRAYECTORIA 
 
- ¿Cómo se interesa por la literatura y el mundo de las letras? 
Me interesé primero por las historias. Mi papá, mi mamá y mis hermanas han sido siempre grandes contadores de historias, cuentan su experiencia, su vida, y ese es el principio del placer literario, que uno sienta curiosidad por los cuentos ajenos. También mi papá recitaba poemas de memoria y me encantaba la sonoridad de los versos, aunque no los entendiera. Finalmente, en mi casa había libros y yo podía leer lo que quisiera. 
 
- ¿El mayor logro en su trayectoria? 
No vivo la vida en forma de logros. La vida la voy tocando de oído, y sin esperarme mucho ni de ella ni de mí. 
 
- ¿Los retos de los escritores jóvenes colombianos? 
Tampoco veo la vida en forma de retos. Que los escritores jóvenes colombianos hagan lo que quieran, lo que se les ocurra, no lo que les diga cualquier viejo por ahí. 
 
- ¿En qué otros proyectos trabaja actualmente? 
Trato de escribir una novela rural. Se llama La Oculta y el protagonista de ella es una finca que se llama así. 
 
- ¿La publicación soñada? 
Ya muchos han publicado libros que son como sueños. Yo no creo poder añadir nada a ese mundo maravilloso. 
 
- ¿El libro que lo identifica? 
Fuga sin fin, de Joseph Roth. 
 
- ¿Qué lee Héctor Abad? 
Libros de ciencia, sobre todo. Divulgación científica, porque no soy científico. 
 
- ¿Qué hace cuando no escribe? 
La mayoría del tiempo no escribo. Lo que más me gusta es nadar al mediodía, bajo el sol de este trópico. Otra cosa que me gusta mucho es caminar por las montañas. Oír a Bach o a Brahms me encanta. Conversar con mis pocos amigos. Comer. Ver a mis hijos y abrazarme con ellos. Besar a mi mujer. Lo normal, ¿no? 
 
- ¿La literatura Colombiana, como definirla? 
Eso ya está definido: es lo que se escribe dentro de unas fronteras arbitrarias que se llaman como debería llamarse América: Colombia. Las literaturas nacionales son una taxonomía académica que sirve para enseñar cosas en los colegios y en las universidades, nada más. 
 
FRASE 
“Me gusta jugar, pero no me gusta presumir de que estoy haciendo un juego muy bueno o muy interesante. Es un juego a secas”, Héctor Abad Faciolince.