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“Los colores están dados por los oligoelementos que priman en cada lodo, no por la presencia de colorantes. Es una terapia con componentes especiales para devolverle a la piel la luminosidad y todas las características de tersura y de juventud”, explicó Érika Crosby, directora comercial de Skinperfect, una empresa dedicada al cuidado personal, responsable de introducir este procedimiento al país.
Por ejemplo, se dice que el alto contenido de azufre y calcio del lodo blanco controla la grasa de la piel; el lodo amarillo combate la celulitis y descongestiona; la alúmina, el sílice y los demás oligoelementos presentes en el lodo café, le aportan elasticidad y resistencia a la piel, nutriéndola, reparándola y regenerándola.
Las cenizas volcánicas del lodo gris ayudan a la captura de toxinas para drenar, desintoxicar y nutrir. El lodo rojo reactiva la circulación y tonifica por su alto contenido en hierro y sílice. El hierro, la alúmina y el zinc del rosado, oxigenan la piel y le aportan lozanía y frescura. Finalmente, el lodo verde, por su contenido de magnesio, aporta longevidad pues nutre y alarga los años de las células.
Según Crosby, estos productos son orgánicos y 100% naturales. Además, están disponibles para hacer tratamientos en spas y también se ofrece una línea de cuidado en casa, que Skinperfect produce y comercializa tanto en el territorio nacional como en el extranjero.
Los costos de estos tratamientos rondan los $80.000 y $120.000 en spas y centros de estética, mientras que los kits de tratamiento en casa están alrededor de $50.000.
La celebración de este centenario se entiende como una oportunidad para recuperar el respeto en el juego y resignificar los orígenes de la celebración