Los ojos del reptil fueron incrustados con rubíes en una de las piezas y esmeraldas en la otra. Eso fue hace 40 años y el collar original ahora forma parte de la colección de joyas exquisitas e históricas de Cartier.

Gestión - Lima

En 1975, la actriz mexicana María Félix entró en la boutique de Cartier en la Rue de la Paix en París con un inusual acompañante: un cocodrilo bebé y le preguntó a los joyeros de la tienda si sería posible replicar a su mascota en un collar.

Ella quería que la cara, la cabeza, el cuerpo, las piernas y la cola del pequeño reptil se inmortalizaran como un collar hecho a medida que también se podía quitar del cuello y usar por separado como un broche.

Así nació un magnífico collar que consta de dos cocodrilos: Uno de oro macizo amarillo de 18 quilates con más de 1.000 diamantes color amarillo intenso de 60.02 quilates, y el otro esculpido en oro blanco de 18 quilates con 1.060 esmeraldas para un total de 66.86 quilates.

Los ojos del reptil fueron incrustados con rubíes en una de las piezas y esmeraldas en la otra. Eso fue hace 40 años y el collar original ahora forma parte de la colección de joyas exquisitas e históricas de Cartier.

En la actualidad, el joyero francés ha querido rendir homenaje a la famosa actriz mexicana, con el lanzamiento de una colección de joyas de cuatro piezas que contiene aretes, un brazalete/anillo en el que el cuerpo del cocodrilo (hecho de diamantes y esmeraldas) se envuelve alrededor de la muñeca o el dedo, y un collar que refleja la joya original, con cola del cocodrilo que termina en tres hebras de esmeralda y que el cocodrilo muerde.

Solamente el collar fue esculpido en oro macizo, engastado con diamantes y otras piedra preciosa (o Cabujón), y meticulosamente terminado, todo esto tomó la suma total de 1.875 horas de artesanía manual. Del mismo modo, el brazalete más pequeño le tomó a los maestros artesanos de Cartier más de 1.000 horas en crearlo.