La marca española fabrica zapatos que le dan una mayor amortiguación

Expansión - Madrid

Dice Basilio García Morón que su misión es ofrecer a los clientes la mejor experiencia al caminar. Él es el director del Grupo Hergar, fabricante y propietario de las marcas de calzado Callaghan y Gorila, cuya historia se remonta a 1968, cuando su padre, Basilio García Pérez-Aradros, fundó la empresa en Arnedo. Hoy al frente de la compañía no solo está Basilio hijo. Junto a él también trabajan sus hermanos Julio, director comercial, Iván, director de diseño y patronaje, e Isabel, responsable de nuevas tecnologías.

Es esta innovación aplicada al calzado lo que mueve a esta empresa, que acaba de celebrar los 50 años de la creación de Callaghan. En 1991, apenas cuatro años después de su nacimiento, lanzó los primeros náuticos con cámara de aire, que contaban con un sistema que daba al zapato mayor amortiguación al andar.

Desde sus inicios ha existido una cultura de diseño que, unida a la tecnología, les ha permitido presentar productos con rasgos diferentes. Ejemplo de ello es Malizia, su primer zapato fabricado con materiales reciclables (lanzado hace 27 años) o Up, modelo con doble amortiguador que canaliza la energía con la pisada y mejora el impulso al caminar.

Sus pieles y los materiales que utilizan para los diseños también reúnen características innovadoras, como la tecnología Adaptaction. Patentada internacionalmente, nació del estudio del pie al caminar. Durante la marcha, este aumenta su anchura entre cinco y ocho milímetros, de modo que la suela Adaptaction se ha concebido con el fin de reproducir los movimientos del pie y amoldarse a su dilatación consiguiendo de esa forma una mayor sensación de confort.

La marca ofrece al cliente, además, la posibilidad de personalizar los zapatos que desee. Gracias a la tecnología de impresión en 3D, el servicio Callaghan Adaptaction Personal permite fabricar modelos que se adaptan al peso de cada persona.